La Unión Europea corre tras la sombra de Mythos. El modelo de inteligencia artificial de Anthropic se desveló hace poco más de un mes y ya ha provocado una reacción acelerada en Bruselas.
Anthropic niega el acceso al modelo a los inspectores europeos
La Comisión Europea ha mantenido al menos cuatro reuniones con la firma estadounidense para comprender la magnitud del riesgo. Thomas Regnier, portavoz de política digital, admitió que la compañía no les ha permitido testar el sistema. Esta falta de transparencia contrasta con la relación que mantiene el Ejecutivo comunitario con OpenAI, que sí facilitó pruebas de ChatGPT 5.5.
Bruselas confía en que su normativa actual de ciberseguridad e inteligencia artificial sea suficiente para exigir mitigación de riesgos. Sin embargo, la realidad técnica supera la capacidad de verificación institucional. La firma estadounidense no ha dado acceso al modelo para poderlo testar, lo que deja a los reguladores dependientes de la buena voluntad corporativa.
Los eurodiputados alertan de la incapacidad regulatoria ante la IA militar
La velocidad de desarrollo desafía la estructura burocrática europea. José Cepeda, eurodiputado socialista español, advirtió en la Eurocámara que la inteligencia artificial avanza a un ritmo que impide regular nada con eficacia. Su preocupación trasciende lo industrial: la ley europea excluye el uso militar, creando una laguna crítica cuando Mythos afecta a la seguridad y defensa del continente.
Bart Groothuis, eurodiputado liberal, fue aún más directo al afirmar que la Unión Europea se ha quedado fuera de la mesa. Para él, el problema no es de competencias entre agencias, sino de potencia de fuego computacional. La UE no invirtió en la capacidad tecnológica necesaria para lidiar con modelos de esta envergadura.
"La Unión Europea está en las manos de Anthropic a la hora de decidir si es un socio de fiar" - Kim van Sparrentak, eurodiputada de los Verdes
Van Sparrentak señaló que la dependencia es total, similar a la que existe con Google. Anthropic ya ha cedido el modelo a cuarenta tecnológicas estadounidenses para detectar vulnerabilidades, mientras Europa observa desde la grada sin herramientas propias de auditoría.
Bruselas tendrá solo dos semanas para auditar sistemas complejos
El marco legal ofrece pocas garantías inmediatas. Laura Lázaro Cabrera, investigadora del Center for Democracy and Technology, explicó que la Comisión podrá solicitar documentación a partir de agosto. No obstante, el Ejecutivo contará apenas con catorce días desde que las empresas decidan comercializar sus herramientas para reclamar esa información.
La ayuda externa será clave, pues Bruselas colaborará con investigadores capaces de analizar estos sistemas. Aun así, el margen de maniobra es estrecho. Despina Spanou, subdirectora general en la Dirección de Redes de Comunicación de la Comisión, recordó que modificar la ley de ciberseguridad en negociación podría llevar más de dos años.
El sector financiero también siente la presión. Los ministros de Economía de la Eurozona debatieron los riesgos de estos nuevos modelos en su última cita. Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo, aseguró que la banca europea es sólida, pero descartó cualquier margen para la complacencia.
Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía, sugirió que se necesita una gobernanza global. La propuesta choca con un escenario donde las reglas internacionales se erosionan por guerras y barreras comerciales. Europa regula sin poder verificar, mientras la tecnología avanza sin esperar permisos.