Imagina que tu móvil se convierte en el corazón de un ordenador portátil. No con trucos, ni aplicaciones mágicas, sino enchufándolo directamente y teniendo frente a ti una pantalla grande, un teclado cómodo y un sistema funcional. Esto ya no suena a ciencia ficción. NexDock lo hace posible, y lo hace con una simplicidad sorprendente.
Un portátil sin cerebro propio
NexDock no es un ordenador como los de toda la vida. No tiene procesador, ni sistema operativo, ni disco duro. Es un cascarón funcional, una carcasa con pantalla, teclado y batería que espera a que le des vida. Y ese papel lo cumple tu móvil. Con una conexión USB, especialmente USB-C, el dispositivo cobra sentido. Tu teléfono se transforma en el centro de operaciones, y NexDock en su extensión física.
La pantalla es de 14 pulgadas con resolución Full HD, suficiente para trabajar con comodidad. El teclado incluye retroiluminación, algo que se agradece en entornos con poca luz, y el trackpad responde con precisión aceptable. Además, cuenta con dos altavoces estéreo que, aunque no rivalizan con un sistema de sonido externo, permiten seguir una reunión o ver un video sin necesidad de auriculares.
Lo más interesante es que NexDock no depende de una sola marca o sistema. Está pensado para funcionar con móviles que tengan modo escritorio activo Samsung con DeX, Google Pixel, Huawei con Easy Projection o Motorola con Ready For. Todos ellos pueden proyectar una interfaz adaptada a pantalla grande, similar a un entorno de escritorio tradicional.
Cuando el móvil se convierte en ordenador
El concepto no es nuevo. Samsung lleva años promocionando DeX como una forma de llevar el móvil al escritorio. Pero NexDock democratiza la idea. Ya no necesitas un ecosistema cerrado o una estación de acoplamiento cara. Con 229 dólares, tienes un dispositivo portable que puedes llevar en la mochila y usar en cualquier sitio.
La batería de 5.000 mAh no solo alimenta al NexDock, sino que también puede cargar tu móvil mientras trabajas. Esto es clave, porque proyectar la pantalla y mantener el rendimiento consume energía. Tener más de 7 horas de autonomía prometidas por sus creadores lo convierte en una opción viable para jornadas completas fuera de casa.
Y si no tienes móvil compatible, aún hay alternativas. Para los usuarios de iPhone, NexDock no lo recomienda oficialmente, pero existe una app llamada infiniteX2P que permite adaptar iOS a pantallas externas. No es una solución perfecta, pero abre una puerta.
Más que un accesorio para móviles
NexDock sorprende también por su versatilidad. Puedes conectarle una Steam Deck y usarlo como pantalla portátil para jugar. O acoplarle una Raspberry Pi y tener un miniordenador funcional. Incluso sirve como monitor secundario para otro portátil o sobremesa, ampliando tu espacio de trabajo sin necesidad de pantallas adicionales voluminosas.
Este tipo de dispositivos apunta a un futuro donde los ordenadores personales podrían volverse más modulares. En lugar de comprar un equipo completo cada pocos años, actualizas solo el componente que necesitas el procesador (en este caso, el móvil), mientras mantienes el resto. Es una visión de tecnología sostenible y personalizable.
El precio, aunque no es bajo, resulta interesante si se compara con un portátil de gama media. 229 dólares son unos 210 euros, pero al sumar gastos de envío a España, el coste supera los 290 dólares. Aun así, para quien viaja frecuentemente, trabaja de forma ligera o quiere probar nuevos usos para su móvil, puede ser una inversión con sentido.
El futuro del modo escritorio en Android
Hay un cambio en el aire. Google está preparando algo importante en Android 16 activar de forma nativa el modo escritorio para todos los dispositivos. Hoy esta función está oculta, accesible solo mediante ajustes avanzados o apps de terceros. Pero en el futuro, cualquier móvil Android podría conectarse a una pantalla grande y ofrecer una interfaz optimizada, sin depender de marcas específicas.
Cuando eso ocurra, accesorios como NexDock podrían dejar de ser una curiosidad técnica para convertirse en una herramienta cotidiana. Imagina que al llegar a la oficina, enchufas tu móvil a un teclado, una pantalla y un ratón, y empiezas a trabajar sin necesidad de portátil. Es un escenario que ya está a medio camino de hacerse realidad.
Mientras tanto, NexDock funciona. No es perfecto, pero cumple. Y en un mundo donde los dispositivos se acumulan y los cambios tecnológicos son constantes, tener una opción que simplifica en lugar de complicar es, sin duda, un paso adelante.