¿Alguna vez has mirado fijamente a tu móvil como si tuviera la culpa de algo que no entiendes? La pantalla no se apaga aunque la dejes quieto. El volumen baja sin que lo toques. No hay error, no hay mensaje solo un comportamiento extraño que te saca de quicio. Y entonces empieza la búsqueda. Menú tras menú, subajustes ocultos, aplicaciones de terceros que quizás lo estén manipulando todo. Un viaje por un laberinto que ni tú mismo sabes cómo construiste.
La IA que interpreta tus quejas
Con One UI 8.5, Samsung ha decidido que la solución a esa complejidad no es simplificar, sino añadir una capa que te ayude a navegarla. En medio de un evento lleno de anuncios espectaculares la promesa de tres IAs en uno, pantallas más brillantes, modos de privacidad casi invisibles, pasó casi desapercibida una función con nombre técnico y propósito humano el "asistente de ajustes por voz". Suena frío, pero su uso es directo, casi conversacional. Puedes preguntarle por qué la pantalla no se apaga o por qué el volumen baja solo, y el teléfono no se hace el loco. Responde.
La IA identifica qué configuración está causando el comportamiento, te lo explica en lenguaje claro y te lleva directamente al menú donde puedes cambiarlo. No es solo un atajo. Es una traducción. El móvil ya no espera que lo entiendas te explica cómo funciona si se lo preguntas. Es como si tu dispositivo, en vez de ignorarte, finalmente decidiera hablar tu idioma.
El mapa y las indicaciones
Otros ya han intentado algo parecido. Google, por ejemplo, lleva tiempo integrando funciones de asistencia contextual en Android puro. Pero lo que Samsung hace con One UI 8.5 es ir un paso más allá. No solo te lleva al ajuste, sino que te explica por qué ese ajuste está afectando al comportamiento que te extraña. Es la diferencia entre darte unas indicaciones y explicarte el mapa. No te señala un botón te dice qué fuerzas invisibles ajustes de batería, apps en segundo plano, gestos automáticos están moviendo las piezas a tu espalda.
En el lanzamiento de los nuevos Galaxy S26 Ultra, S26+ y S26, esta función no fue el foco principal. Apareció casi como un detalle en el briefing, entre anuncios de hardware y promesas de inteligencia artificial más ambiciosas. Pero, en realidad, es uno de los cambios más significativos para el usuario medio. Porque mientras el mundo corre tras la IA que genera videos o responde emails, Samsung está resolviendo un problema más cotidiano la tecnología se ha vuelto tan compleja que ya necesita una IA para explicarse a sí misma.
El final del manual de instrucciones
Imagina que tu coche empezara a encenderse solo. No sería útil que el taller te dijera solo dónde está el interruptor de encendido. Querrías saber por qué se activa, qué sensor lo está detectando, si hay un fallo o una configuración activada sin querer. Así funciona ahora el móvil. Con más de una docena de funciones nuevas de IA en One UI 8.5, el dispositivo deja de ser un objeto pasivo. Se convierte en un compañero que observa, interpreta y comunica.
Y ya se vislumbra el próximo paso. Si el teléfono necesita una IA para explicarse a sí mismo, el siguiente paso lógico es que esa IA empiece a tomar decisiones por ti. No solo decirte por qué la pantalla no se apaga, sino apagarla cuando detecte que no la estás usando. Algunos de los agentic upgrades presentados en los S26 ya van en esa dirección. El móvil que te pregunta qué quieres hacer y el móvil que deduce qué quieres hacer están más cerca de lo que parecen.
¿La Siri que nunca llegó?
Hubo un tiempo en que se pensaba que los asistentes de voz serían nuestros guías digitales. Que Siri, con su voz calmada, nos ayudaría a entender el mundo conectado. Nunca llegó. O llegó a medias. Lo que Samsung está construyendo no tiene nombre comercial ni campaña de marketing. Pero tal vez, entre líneas, sea esa Siri prometida una voz que no solo responde, sino que entiende el contexto, el sistema, la lógica interna del dispositivo. La que no dice "no entiendo", sino "esto es lo que está pasando".
El futuro no siempre llega con un estruendo. A veces entra por la puerta de atrás, disfrazado de solución a un problema pequeño. Como una pregunta simple por qué la pantalla no se apaga. Y una respuesta que, por fin, tiene sentido.