Un móvil de 89 euros con 8 GB de RAM y 256 GB se congela al abrir la cámara

Comprar un móvil barato en 2026 es cada vez más arriesgado: este modelo rebajado de 199 a 89 euros falló en tareas básicas pese a sus 8 GB de RAM y 256 GB.

14 de junio de 2026 a las 09:26h
Un móvil de 89 euros con 8 GB de RAM y 256 GB se congela al abrir la cámara
Un móvil de 89 euros con 8 GB de RAM y 256 GB se congela al abrir la cámara

Comprar un móvil barato en 2026 se ha convertido en una pequeña trampa. La crisis de componentes y la desidia de muchos fabricantes han llenado el escaparate de fichas técnicas vistosas que luego no siempre aguantan el uso más básico.

La búsqueda arrancó con una idea muy concreta, gastar alrededor de 100 euros en un teléfono para hablar con clientes por WhatsApp y usar el GPS sobre la moto. No hacía falta un prodigio, solo un aparato fiable.

El descuento sonaba bien, pero el primer arranque lo estropeó

Por 89 euros, frente a un precio original de 199, la oferta parecía difícil de discutir.

Sobre el papel, además, no pintaba mal. El dispositivo llegaba con 8 GB de RAM, 256 GB de memoria interna y un Helio G100 Ultra, un chip de gama de entrada lanzado en 2024.

La decepción apareció enseguida. El teléfono tardó casi dos segundos en abrir la cámara, mostró lag en el launcher tras la configuración inicial y empezó a congelarse de forma constante, justo en tareas que deberían resultar rutinarias.

Ahí está el problema.

El procesador manda más de lo que sugiere la publicidad

Muchos móviles económicos intentan seducir con memoria y almacenamiento, pero el procesador sigue marcando la diferencia real. De él dependen el rendimiento bruto, el módem de cobertura, la calidad de las fotos, el audio y también la eficiencia energética.

Ese detalle ayuda a entender por qué un terminal puede parecer bien equipado y, aun así, fallar en lo esencial. Ya ocurrió con el calor interno del smartphone, donde el comportamiento real del hardware pesaba más que la lista de especificaciones.

Ni el Helio G99, ni el Helio G100, ni algunos Snapdragon de la serie 600 o Gen 6 garantizan soltura en aplicaciones básicas. Sirven como recordatorio de algo incómodo, que un nombre reciente no asegura una experiencia fluida.

Un chip antiguo de gama alta puede rendir mejor que uno nuevo de entrada

Desde hace tiempo, los procesadores de gama alta de años anteriores ofrecen un rendimiento notablemente superior al de muchos chips actuales de gama de entrada. La paradoja es clara, un componente más viejo puede resolver mejor el día a día que otro recién lanzado.

Eso cambia por completo la manera de mirar un móvil barato. A veces importa menos el año del chip que la categoría para la que fue diseñado.

Incluso un modelo como el POCO M7, con Snapdragon 685 lanzado en 2023, entra en esa conversación porque el procesador determina mucho más que la velocidad con la que se abre una app. También decide si el GPS responde con estabilidad, si la cobertura acompaña y si el teléfono aguanta la jornada sin malgastar batería.

En esa franja de precios, la compra deja de ser una comparación de números grandes y pasa a ser una prueba de jerarquías internas. Un móvil con 8 GB de RAM y 256 GB puede frustrar más que otro más modesto si el chip no da la talla.

La consecuencia práctica cabe en una escena cotidiana, alguien quiere responder mensajes de trabajo y llegar a destino sin sobresaltos, y termina peleando con bloqueos, retrasos y una cámara que tarda casi dos segundos en abrirse.

Hasta el 19 de junio sigue activo un sorteo de una Nintendo Switch 2 para suscriptores, una nota llamativa en medio de un mercado donde encontrar un teléfono económico y cumplidor se parece cada vez menos a una ganga y cada vez más a una criba entre procesadores.

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