La antigua fábrica de Toyota en Susono ya no produce coches. Ahora es un laboratorio urbano donde la tecnología se prueba con personas reales en lugar de simulaciones.
En el CES de 2020, Akio Toyoda, entonces CEO de la compañía, anunció la construcción de Woven City sobre esos terrenos en la prefectura de Shizuoka. El proyecto, desarrollado por su filial Woven by Toyota, ha requerido una inversión de unos 10.000 millones de dólares y sus primeros residentes llegaron hace apenas unos meses.
Los residentes autorizan cámaras dentro de sus hogares
Actualmente viven allí unos 100 habitantes seleccionados manualmente, conocidos como Weavers. Se trata principalmente de empleados de Toyota y perfiles tecnológicos que aceptan convivir con la experimentación constante. Los apartamentos integran robótica doméstica y sistemas de monitorización de salud, mientras que la energía proviene de paneles solares y celdas de combustible de hidrógeno.
El nivel de confianza en el sistema es elevado. El 98 por ciento de los residentes ha autorizado la operación de robots equipados con cámaras dentro de sus propias viviendas.
Esta red de vigilancia incluye hasta ocho dispositivos en una sola intersección y decenas más en edificios y espacios comunes. Todos alimentan al AI Vision Engine, un sistema que monitoriza la actividad e identifica a las personas siguiendo su ropa, sin emplear reconocimiento facial.
"Permitimos a los Weavers seleccionar qué quieren compartir o no. Si no quieren compartir nada o si quieren compartirlo todo, depende de cada uno." - John Absmeier, CTO de Woven City
Para gestionar esta flujo de información, Toyota implementó Data Fabric, una herramienta que permite a los habitantes decidir qué datos comparten. La compañía asegura que esta información no se vende a terceros.
Toyota desarrolla inteligencia artificial propia para evitar dependencia
La motivación detrás del proyecto trasciende la simple innovación urbana. Daisuke Toyoda, hijo del expresidente Akio Toyoda y responsable de Woven City, explicó en abril que trabajar exclusivamente con empresas externas convierte a la compañía en un mero usuario.
Por ello, desarrollan su propia inteligencia artificial para proteger el empleo y el conocimiento industrial. Incluso han creado un clon de IA de Akio Toyoda, con su voz y filosofía, que utilizan internamente para formar a los directivos.
Las calles reflejan esta búsqueda de orden mediante la tecnología. Se dividen en tres categorías según la velocidad: vías rápidas, zonas de movilidad personal y áreas exclusivamente peatonales. En este entorno operan robots de reparto, el vehículo autónomo Guide Mobi para mover coches desde el garaje y sistemas de karaoke con IA que eligen canciones según el estado de ánimo.
La climatización también responde a necesidades específicas, eliminando el 95 por ciento del polen del aire. Sin embargo, solo está operativo alrededor del 10 por ciento de los 294.000 metros cuadrados previstos para la superficie total.
El objetivo final es alcanzar los 2.000 habitantes cuando se completen todas las fases. Toyota considera esta ciudad una incubadora tecnológica a largo plazo, sin expectativas de rentabilidad inmediata.