Hay fabricantes que llenan la trasera del móvil de cámaras. Xiaomi quiere que, además, sirva para algo.
Las filtraciones dibujan un Xiaomi 18 Pro que mantendrá la pantalla secundaria junto al módulo fotográfico y la llevará a un tamaño cercano a las cuatro pulgadas, frente a las 2,7 del Xiaomi 17 Pro. Ese salto no cambia solo una ficha técnica, también altera la forma de entender la parte trasera del teléfono.
La segunda pantalla crece y deja de parecer un adorno
Si ese formato se confirma, Xiaomi apostará por una superficie con más brillo, mayor definición y opciones de privacidad para mostrar información contextual, widgets e indicaciones rápidas. También entran en juego funciones de traducción, grabación de vídeo y creación de contenido, es decir, usos que invitan a mirar el móvil sin darle la vuelta.
Algo parecido ya se había ensayado en traducción en tiempo real, pero ahora la escala es otra. Pasar de 2,7 a casi cuatro pulgadas cambia cuánto cabe en pantalla y cómo puede usarse.
No es un detalle menor.
Un botón físico devuelve la IA al gesto más simple
Junto a esa pantalla aparece otro movimiento llamativo, el regreso de un botón físico dedicado a la inteligencia artificial. En un momento en que muchos móviles reducen botones y concentran funciones en menús y gestos, Xiaomi recupera una pulsación concreta para abrir traducción, reconocimiento de imágenes, resúmenes de documentos, herramientas de cámara y automatizaciones del sistema.
La clave está en que esas funciones no quedarían aisladas, porque las filtraciones las sitúan dentro de las aplicaciones de HyperOS 4. El teléfono no solo respondería a una orden puntual, también conectaría esa orden con tareas cotidianas, como traducir un texto, interpretar lo que ve la cámara o encadenar acciones dentro del sistema, una idea cercana a automatizaciones contextuales.
La cámara de 200 MP sigue en el centro del relato
La fotografía sigue ocupando el corazón del dispositivo, con una cámara principal de 200 MP y tecnología LoFIC entre las características filtradas.
A ese bloque se suma una pantalla principal con esquinas redondeadas, resolución equivalente a 2K y un brillo superior. La combinación apunta a un móvil pensado para enseñar más información delante y detrás al mismo tiempo, algo poco habitual incluso en la gama alta.
Xiaomi también prueba materiales que cambian la relación con el objeto
Las pruebas no terminan en la pantalla ni en la cámara. Xiaomi experimenta con nuevos acabados de cristal y fibra de vidrio, incluidas versiones transparentes y colores fotocromáticos, de modo que el aspecto exterior del teléfono podría variar con más audacia de la habitual en una generación que, sobre el papel, ya llega cargada de cambios visibles.
El calendario orientativo sitúa el lanzamiento de la serie Xiaomi 18 en septiembre de 2026. Resulta curioso que, entre sensores de 200 MP, brillo más alto y funciones de IA repartidas por HyperOS 4, una de las apuestas más reconocibles siga estando en la espalda del dispositivo.