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Convertir el móvil en una guitarra de bolsillo parecía una ocurrencia, pero Xiaomi ya la vende en China por 599 yuanes, unos 72 euros.
El accesorio se llama Xiaomi Pocket Guitar y está pensado para los Xiaomi 18 Pro y Xiaomi 18 Pro Max. Su diseño plegable, disponible en negro y rojo, se fija magnéticamente a la parte trasera del teléfono y coloca sobre la mesa una idea curiosa, usar el smartphone como parte del instrumento y no solo como pantalla.
Al plegarse también sirve para apoyar el móvil
Cuando el usuario lo abre, encuentra en un lado los botones de acordes y en el otro una superficie con relieves que imita el rasgueo. Si lo pliega hacia el lado contrario, el mismo accesorio pasa a funcionar como soporte para mantener el teléfono inclinado sobre una mesa, algo que encaja con otros accesorios magnéticos para móviles que buscan cambiar el gesto cotidiano de uso.
Hay aquí una pequeña trampa interesante.
La guitarra no trabaja sola, porque la conexión depende de Bluetooth y de la aplicación Changba. Ese detalle la acerca más a un periférico pensado para una experiencia guiada que a un accesorio musical independiente con controles universales.
La pantalla trasera evita que los dedos tapen la canción
En los Xiaomi 18 Pro, la zona de rasgueo queda situada bajo la pantalla trasera. Así no tapa los controles ni la información de la canción, un reparto de funciones que recuerda hasta qué punto algunos teléfonos empiezan a comportarse como superficies de interfaz además de como simples terminales.
Fuera de esos modelos, la lógica cambia. En otros móviles de Xiaomi y en iPhone con iOS 14 o versiones posteriores, los controles y la selección de canciones pasan a la pantalla principal del smartphone, una compatibilidad cruzada que dialoga con intentos recientes de mezclar accesorios entre sistemas sin borrar del todo sus diferencias.
Dos modos reparten el trabajo entre la mano y el software
El dispositivo ofrece un modo de acordes que combina los botones numerados del I al VII con el rasgueo. También incorpora un modo rítmico en el que el software asume los acordes, de manera que el usuario puede concentrarse en marcar el ritmo sin tener que construir cada posición de la mano.
La batería integrada alcanza 630 mAh y Xiaomi anuncia hasta 30 días de autonomía. La carga, además, se realiza mediante USB C, un detalle práctico en un accesorio que aspira a salir del cajón más de una tarde y no solo el día de la compra.
Al final, lo más llamativo no es que imite una guitarra, sino que necesite repartir la experiencia entre imanes, app, pantalla y botones para resultar usable. Esa mezcla explica mejor el producto que su precio de 599 yuanes, porque por unos 72 euros Xiaomi no vende un instrumento completo, sino una forma distinta de tocar el teléfono.