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Xiaomi quiere algo más difícil de conseguir que un buen modelo de inteligencia artificial. Quiere la electricidad, los chips y el músculo de cálculo que hacen falta para sostenerlo cuando deja de ser una demo y pasa a gobernar un sistema operativo, un coche o un robot.
Xiaomi multiplicó la apuesta cuando el clúster de 10.000 GPU se quedó corto
La compañía y Kingsoft Cloud preparan una ampliación de su colaboración para levantar una reserva de potencia informática dedicada a los modelos de inteligencia artificial de Xiaomi. El salto ya no se mueve en la escala inicial del proyecto, porque ha pasado de un clúster de 10.000 GPU a una infraestructura superior y también ha disparado el presupuesto desde cerca de 4.000 millones hasta más de 10.000 millones de yuanes.
No es un ajuste menor.
En marzo, Lei Jun, consejero delegado de Xiaomi, anunció una inversión de al menos 60.000 millones de yuanes en inteligencia artificial durante los próximos tres años. Esa cifra ayuda a entender por qué la capacidad de cálculo ha dejado de ser un asunto técnico y se ha convertido en una pieza central del negocio.
Kingsoft Cloud pone el hardware y Xiaomi adelanta parte del alquiler
El esquema financiero revela bastante sobre cómo se construyen hoy estas infraestructuras. La aportación directa de Xiaomi se estima entre el 20% y el 30% del coste total, con pagos adelantados por el alquiler de potencia para que Kingsoft Cloud compre el hardware necesario.
Visto así, la operación funciona casi como una palanca de compra a gran escala, aunque lo decisivo no es solo quién paga primero, sino cuánto equipo permite movilizar ese anticipo. La inversión de más de 10.000 millones de yuanes respaldaría compras de hardware por más de 40.000 millones, hasta rebasar los 100.000 millones de yuanes en adquisiciones totales en dos años.
Ahí aparece una de las contradicciones más llamativas del momento. Muchas empresas hablan de inteligencia artificial como si el núcleo estuviera en el algoritmo, pero el cuello de botella real sigue estando en los servidores, las GPU y la capacidad de instalarlos a tiempo.
El gasto sube porque la fiebre por las GPU ya no depende de un solo cliente
Kingsoft Cloud no crece solo al calor de Xiaomi. Alibaba ha cerrado un contrato de cinco años para alquilar miles de servidores GPU a la misma compañía, una señal de que la demanda de infraestructura ya llega desde varios frentes y con compromisos de largo plazo.
Para 2026, Kingsoft Cloud ha elevado su gasto de capital previsto hasta los 15.000 millones de yuanes. Cuando una empresa de nube sube así su inversión, el mensaje resulta bastante claro, porque espera máquinas ocupadas y clientes dispuestos a pagar por reservar capacidad antes incluso de usarla.
Mientras tanto, HyperOS ya actúa como el terreno donde Xiaomi prueba cómo convertir esa base técnica en funciones cotidianas, desde la gestión interna del almacenamiento hasta cambios más profundos en la experiencia del dispositivo.
La potencia no irá solo a los modelos MiMo porque también alimentará coches y robots
La infraestructura de inteligencia artificial de Xiaomi no se destinará a una sola línea de producto. La compañía la orienta a HyperOS, sus vehículos, su ecosistema de robots y la ampliación de la familia de modelos MiMo, de modo que la misma reserva de cálculo tendrá que atender tareas muy distintas y ritmos de desarrollo que no siempre coinciden.
Esa amplitud explica por qué el proyecto rebasa la lógica de un laboratorio aislado. Un asistente integrado en el móvil, un coche conectado y un robot doméstico pueden parecer objetos lejanos entre sí, pero comparten la misma trastienda, que no es otra que una infraestructura capaz de entrenar, ajustar y desplegar modelos sin quedarse sin aire en mitad del proceso.
Esa ambición ya asomaba en la integración de MiMo en HyperOS, donde el sistema empezaba a perfilarse como algo más que una capa de software para el teléfono.
Al final, la cifra que mejor resume esta carrera no es 10.000 GPU ni tampoco los 15.000 millones de yuanes de gasto de capital previstos para 2026, sino los más de 100.000 millones de yuanes en adquisiciones totales de hardware en dos años. Ahí es donde la inteligencia artificial deja de ser una promesa abstracta y pasa a medirse en centros de datos, contratos largos y facturas imposibles de disimular.