34%: el crecimiento en contratación de perfiles energéticos en Big Tech en 2024

La demanda de perfiles energéticos en el sector tecnológico ha crecido un 34% en 2024 respecto al año anterior. Este crecimiento no es puntual

18 de enero de 2026 a las 07:35h
34%: el crecimiento en contratación de perfiles energéticos en Big Tech en 2024
34%: el crecimiento en contratación de perfiles energéticos en Big Tech en 2024

En 2024, los gigantes tecnológicos no solo están construyendo algoritmos. Están levantando subestaciones, firmando contratos con centrales eléctricas y contratando a ingenieros que antes trabajaban en plantas nucleares o parques eólicos. La IA generativa ha disparado una sed de energía que ya no se puede ignorar. Y para saciarla, las Big Tech están invadiendo un territorio que jamás fue suyo: el mundo de la energía.

Un salto cuántico en la contratación

La demanda de perfiles energéticos en el sector tecnológico ha crecido un 34% en 2024 respecto al año anterior. Este crecimiento no es puntual. Ya en 2023, el aumento había sido del 30% frente a 2022. Lo llamativo es que ese salto se produjo justo antes de que ChatGPT revolucionara la industria. La IA no llegó de golpe, pero su impacto en la infraestructura sí lo hizo de forma explosiva.

Amazon lleva más de 600 incorporaciones en áreas energéticas desde 2022, incluyendo su división de servicios en la nube. Microsoft no se queda atrás: más de 570 contrataciones. Google, por su parte, ha sumado más de 300 perfiles especializados en los últimos meses, reclutando desde académicos hasta ejecutivos de grandes compañías energéticas. Estas empresas ya no solo consumen energía. La gestionan, la compran, la planifican como si fueran eléctricas.

De la nube a la central eléctrica

Los centros de datos, esos edificios anónimos que alojan los servidores de internet, representaron el 1,5% del consumo eléctrico global en 2024. En cinco años, su demanda ha crecido un 12%. No parece mucho, pero comparado con países enteros, ese porcentaje equivale al consumo combinado de naciones como Bélgica y Países Bajos. Y la curva sigue subiendo.

Para hacer frente a esta presión, las tecnológicas buscan expertos en compra de energía, mercados eléctricos, conexión a la red y estrategia energética. Son perfiles que antes eran escasos en el sector energético tradicional. Ahora, con la irrupción de la IA, su valor se ha multiplicado. Lo que era un nicho técnico se ha convertido en un campo de batalla por el talento.

Microsoft dio un paso simbólico en 2024 al fichar a Carolina Dybeck Happe, exdirectora financiera de General Electric. Su llegada como directora de operaciones no fue casual. GE no es una empresa cualquiera. Es un gigante de la energía industrial, con décadas de experiencia en turbinas, redes y generación. Contratar a quien gestionó sus finanzas es un guiño claro: Microsoft no solo quiere servidores. Quiere dominar el flujo de energía que los alimenta.

La fuga de cerebros del sector energético

Cada vez más ingenieros y ejecutivos senior de infraestructuras energéticas están considerando dar el salto al sector tecnológico. Las razones son claras: salarios más altos, proyectos de escala global y la posibilidad de trabajar en centros de datos que alimentan modelos de IA capaces de transformar industrias. Para muchos, es la oportunidad de estar al frente de la siguiente revolución industrial.

Pero no todo se hace desde dentro. Las Big Tech también externalizan. Contratan empresas especializadas para gestionar la construcción de sus infraestructuras, desde la compra de terrenos hasta la ejecución de obras. Son contratos temporales, pero de una envergadura que genera un ecosistema de empleo alrededor de cada nuevo centro de datos.

¿Estamos viendo nacer nuevas eléctricas?

Meta, Amazon, Google y Microsoft ya no se limitan a pagar la factura de la luz. Están firmando acuerdos de compra de energía a largo plazo, conocidos como PPAs, con proyectos renovables e incluso nucleares. Algunas ya han solicitado permisos para comercializar electricidad, con el objetivo de vender excedentes a la red. Es un movimiento que borra las fronteras entre tecnología y energía.

Recientemente, Alphabet —la matriz de Google— acordó la compra de Intersect, una compañía de centros de datos, por cerca de 4.750 millones de dólares. Es una señal más: están invirtiendo a lo grande, no solo en software, sino en la infraestructura física que lo sostiene.

"La magnitud de la demanda hace inviable que las Big Tech lo hagan todo por su cuenta. En muchos casos, dependerán de grupos de servicio público tradicionales para desarrollar infraestructuras y operar redes, lo que puede traducirse en nuevos ingresos y empleo en el sector" - Travis Miller, analista de energía y utilities en Morningstar

El futuro es híbrido

Daniel Smart, CEO de una consultora especializada en reclutamiento verde, lo dice sin rodeos: algunas tecnológicas ya se están convirtiendo en empresas de energía. Pero con una matización importante: por ahora, todo este esfuerzo está orientado a alimentar sus propios sistemas de IA. No están vendiendo electricidad a los hogares, pero están construyendo los cimientos para hacerlo, si así lo deciden.

La línea entre lo digital y lo físico se está desdibujando. Los algoritmos necesitan bytes. Pero también necesitan megavatios. Y mientras la IA sigue avanzando, la red eléctrica se convierte en su nuevo campo de batalla. Tal vez el próximo gran paso tecnológico no venga de un laboratorio de IA, sino de una subestación conectada a un centro de datos en medio del desierto.

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