Bajar el aire de 26 a 24 grados no enfría antes y sube la factura un 14%-16%

Cada grado menos en el aire acondicionado aumenta el consumo entre un 7% y un 8%. En un split inverter, pasar de 26 a 24 grados encarece la noche de 0,54 a 0,62 euros.

15 de julio de 2026 a las 08:58h
Bajar el aire de 26 a 24 grados no enfría antes y sube la factura un 14%-16%
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Bajar el aire acondicionado de 26 a 24 grados parece un gesto pequeño. En la factura nocturna no lo es.

Cada grado menos en el termostato eleva el consumo entre un 7 y un 8 %, de acuerdo con estimaciones que manejan expertos y fabricantes. Eso significa que bajar dos grados no acelera el enfriamiento, pero sí empuja el gasto entre un 14 y un 16 %.

Poner menos temperatura no enfría antes

Ahí está una de esas confusiones domésticas que se repiten cada verano. El equipo no enfría más rápido por fijar una temperatura más baja, de modo que el cambio no acorta la espera y solo modifica el esfuerzo energético que hace el aparato.

En un split inverter moderno, el salto también puede medirse con bastante claridad.

A 26 grados consume una media de 0,45 kWh por hora, mientras que a 24 grados sube a 0,52 kWh por hora. Si funciona ocho horas seguidas durante la noche, pasa de 3,60 kWh a 4,16 kWh con la electricidad a 0,15 euros por kWh.

Traducido a dinero, dormir con el aparato a 26 grados cuesta 0,54 euros por noche y hacerlo a 24 grados eleva la cifra a 0,62 euros. La diferencia en solo ocho horas llega a 0,56 kWh y 8 céntimos.

El ahorro parece pequeño hasta que se repite cada noche

Visto una sola vez, ocho céntimos pueden parecer poca cosa.

Pero el verano no pasa una sola noche por casa. En equipos modernos y eficientes, mantener 26 grados en lugar de 24 grados permite ahorrar casi tres euros al mes, una cantidad modesta que cambia de escala cuando el uso diario se vuelve constante, como ocurre en muchas viviendas durante las olas de calor de 2026.

Además, no todos los aparatos juegan en la misma liga. En equipos antiguos, el consumo puede superar 1 kWh por hora y la diferencia de coste puede alcanzar dos euros más al día, así que la elección de un par de grados deja de ser un detalle y entra de lleno en la economía doméstica.

Por eso la referencia de 26 grados no sale de la nada. Endesa recuerda la recomendación del IDAE de mantener el aire acondicionado en torno a esa cifra para ahorrar en verano, mientras otros fabricantes sitúan el rango de confort razonable entre 24 y 26 grados.

Entre el confort y el bolsillo hay un margen más estrecho de lo que parece, algo que también aflora en el coste del calor nocturno cuando otros dispositivos siguen consumiendo mientras dormimos. La paradoja es sencilla, bajar de 26 a 24 grados no compra frío más rápido, solo añade consumo.

La diferencia real depende tanto del termostato como de la edad del aparato

No todos los números cuentan la misma historia.

Un equipo eficiente convierte dos grados de diferencia en casi tres euros al mes, pero un aparato antiguo puede disparar el gasto hasta dos euros extra al día. Esa distancia entre máquinas recuerda que el termostato importa, aunque la antigüedad del aparato puede pesar tanto como la temperatura elegida, igual que ocurre con la gestión del calor en la carga cuando la física impone su propia factura.

Al final, la noche que parece costar 0,08 euros más puede convertirse en mucho más si el aparato supera 1 kWh por hora y repite ese patrón durante semanas.

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