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El reloj más caro de esta nueva serie de Casio cuesta 80.000 dólares y solo existirán 20 unidades.
La paradoja resulta llamativa porque hablamos de G-Shock, una familia nacida alrededor de la resistencia al golpe y la utilidad diaria, no del lujo clásico de escaparate. Ahora esa idea se cruza con el zafiro azul en una colección llamada Proyecto Rosa Azul, fruto de ocho años de trabajo.
Kikuo Ibe llevó a Nueva York una idea que tardó años en llegar
El 9 de noviembre de 2017, Kikuo Ibe, creador de G-Shock, presentó en Nueva York tres prototipos con cristal de zafiro. Aquella escena funcionó casi como un adelanto de lo que Casio acaba de convertir en colección comercial.
Han pasado ocho años de proyecto hasta desembocar en tres relojes distintos. Los tres comparten resistencia al agua hasta 200 metros, carga solar, hora mundial, cronómetro, temporizador, cinco alarmas diarias y retroiluminación LED.
Primero aparece el extremo más exclusivo. El MRG-D5000 se venderá por 80.000 dólares y limita su producción a 20 unidades.
El modelo más caro convierte la fabricación en una rareza industrial
Ese MRG-D5000 marca además un hito concreto dentro de la saga porque es el primer G-Shock vendido al público con caja y bisel exteriores tallados en cristal de zafiro azul. No es solo una cuestión estética, también obliga a repensar cómo se construye una pieza pensada para resistir.
Casio recurre aquí a una estructura Multi-Guard que divide la caja exterior en múltiples componentes interconectados y prescinde de tornillos. Cuando un reloj parece un bloque, en realidad es un pequeño rompecabezas de precisión.
Más aún, el ensamblaje de esa caja exterior exige plantillas y accesorios específicos. Hoy solo una persona en la fábrica de Yamagata Casio puede realizar ese trabajo.
En la correa aparece caucho, un material mucho más cercano al ADN práctico de G-Shock que al de la joyería. A la vez, la marca MR-G y la inscripción de resistencia a los golpes están hechas en oro de 24 quilates, una mezcla de herramienta dura y objeto de colección que recuerda por qué este lanzamiento juega en dos ligas a la vez.
Los otros dos modelos rebajan el precio, pero no abandonan el zafiro azul
Después del modelo de 80.000 dólares, la colección desciende varios peldaños sin salir del terreno limitado. El MRG-B5000SA-2 costará 9.500 dólares y su producción quedará fijada en 500 unidades.
Ese reloj incorpora dos zafiros azules de dos quilates y una carcasa de titanio de grado 5. Quien mire la pieza verá menos un instrumento anónimo y más una declaración material sobre hasta dónde puede estirarse el lenguaje visual de G-Shock.
La tercera referencia juega otra partida. El GMW-B5000SB-1A tendrá un precio de 850 dólares y combina una carcasa negra metálica con cuatro zafiros azules redondos de talla brillante.
Ahí está quizá la clave de toda la colección, porque los tres relojes comparten funciones muy terrenales y una resistencia al agua de 200 metros, pero se separan de forma radical en precio, materiales y nivel de exclusividad. Entre 850 y 80.000 dólares cabe casi una historia completa sobre cómo un reloj de choque puede acercarse al territorio de la pieza de escaparate sin dejar de llevar el nombre G-Shock.