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Un cepillo de dientes de 479 euros no suele asociarse a una devolución íntegra, pero eso es justo lo que Dyson ha puesto sobre la mesa con algunas unidades de su CameraJet.
La compañía ha identificado un problema de fabricación en un lote de tubos del sistema de irrigación. Ese fallo puede permitir filtraciones de agua en un dispositivo que, precisamente, vendía una protección IPX7 capaz de resistir una inmersión de hasta un metro durante un máximo de 30 minutos.
Dyson detectó el fallo apenas 20 días después del lanzamiento
El CameraJet se presentó el 1 de septiembre como un aparato que combina cepillado e irrigación con ayuda de una cámara capaz de localizar los espacios entre los dientes.
Luego llegó la fricción con la realidad. El 11 de septiembre ya se habían registrado quejas por fallos y la suspensión de ventas en algunas tiendas francesas, una secuencia demasiado rápida para un producto que acababa de aterrizar en el mercado.
El 21 de septiembre Dyson publicó un comunicado en su web británica para informar de que había aislado los lotes iniciales afectados. La empresa sostiene que el defecto alcanza a un número reducido de unidades.
El problema apareció justo en la parte que mueve el agua
No hablamos de un accesorio menor.
Dyson ha explicado que el problema surgió durante la fabricación de un lote de tubos del sistema de irrigación, es decir, en el circuito que permite una de las funciones más llamativas del aparato. Ahí está la contradicción, porque el CameraJet no se limita a cepillar, también usa agua a presión y una cámara para localizar mejor los huecos entre los dientes.
En un producto de higiene bucal, una filtración de agua cambia por completo la percepción del usuario. No importa solo el precio o la novedad técnica, también pesa la confianza de llevar un dispositivo eléctrico a la boca todos los días.
Ese cruce entre electrónica de consumo y cuidado personal ya ha generado dudas parecidas en aparatos con cámara y micrófonos integrados, donde cada detalle físico deja de ser un simple acabado y pasa a formar parte del funcionamiento.
La devolución total intenta cortar el golpe a tiempo
Dyson ha anunciado el reembolso íntegro para los clientes que tengan una unidad afectada. La medida llega después de que el 11 de septiembre ya afloraran quejas y se frenaran ventas en tiendas francesas.
No es un matiz menor cuando el precio en España asciende a 479 euros. A ese nivel, el comprador no adquiere solo un cepillo dental, compra también la promesa de que la ingeniería no fallará en una tarea tan cotidiana como lavarse los dientes por la mañana.
La historia se estrecha ahí, entre una protección IPX7 anunciada en la ficha y un lote defectuoso que dejaba pasar agua.