La desconfianza hacia las grandes tecnológicas ha cruzado un umbral crítico entre las familias europeas. El 77 % de los padres encuestados en España, Dinamarca, Holanda y Polonia exige leyes que controlen a las empresas de inteligencia artificial.
Esta cifra proviene de un estudio de la organización Common Sense Media que revela una fractura profunda entre la utilidad percibida de la tecnología y la seguridad que inspiran sus creadores. Solo el 14 % de los progenitores confía en que estas compañías innoven de forma responsable sin intervención regulatoria.
Los padres exigen controles ante la falta de confianza
La percepción de riesgo es especialmente aguda cuando se trata de la protección de los menores. Apenas el 8 % de los padres y el 27 % de los jóvenes creen que las empresas de IA priorizan la seguridad infantil por encima de otros intereses.
Esta alarma convive con la certeza de que estamos ante un cambio estructural. Dos de cada tres padres consideran que la inteligencia artificial supondrá una transformación tan dramática como lo fueron en su día la electricidad o internet.
En España, esa sensación de impacto inminente es más intensa. El 75 % de los padres españoles cree que esta tecnología cambiará su vida de forma radical.
Los jóvenes españoles temen por su futuro laboral
La ansiedad económica marca la diferencia entre los países estudiados. El 48 % de los jóvenes españoles muestra preocupación por su futuro económico debido a la IA, una cifra casi tres veces superior a la registrada en Dinamarca.
El miedo al desempleo tecnológico también tiene su epicentro en nuestro país. El 36 % de los adolescentes españoles cree que la inteligencia artificial dificultará la búsqueda de empleo, el porcentaje más alto entre las cuatro naciones analizadas.
A pesar de este pesimismo laboral, existe una fuerte apuesta por la adaptación educativa. El 59 % de los jóvenes españoles considera que los programas de IA tendrán un impacto positivo en su aprendizaje, la cifra más elevada de toda la encuesta.
Las escuelas deben enseñar el uso crítico de la IA
Existe un consenso amplio sobre la necesidad de integrar estas herramientas en la formación reglada. El 71 % de los jóvenes y el 66 % de los padres apoya que las escuelas enseñen a utilizar la inteligencia artificial de forma responsable.
Sin embargo, los propios usuarios alertan sobre los efectos cognitivos de la dependencia tecnológica. El 78 % de los adolescentes admite que deberían aprender a pensar de forma crítica sin ayuda de la IA.
El reconocimiento del problema no implica siempre la solución. El 27 % reconoce que estas herramientas les restan motivación para realizar esfuerzos intelectuales por su cuenta.
El uso cotidiano ya está masificado entre la generación más joven. El 38 % de los jóvenes utiliza herramientas de IA a diario o la mayoría de los días, frente al 23 % de los adultos.
Este desfase generacional en el consumo no se traduce necesariamente en mayor optimismo global. El 40 % de los padres y el 59 % de los jóvenes de entre 12 y 17 años confían en que la IA ayudará a la sociedad a largo plazo.
En el caso concreto de España, el entusiasmo supera la media. El 63 % de los jóvenes españoles muestra interés positivo por el impacto a largo plazo y el 82 % está interesado en usar estas herramientas para su aprendizaje.
Estos datos se presentarán en la conferencia Mantener seguros a nuestro niños y familias en la era de la IA, organizada por Common Sense Media y Save the Children.
El rey Federico X de Dinamarca inaugurará el evento, que contará con la intervención de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y de la exsecretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, por videoconferencia.