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España ha dado un paso que llevaba años en pausa y lo ha hecho sin tocar la FM.
El Consejo de Ministros aprobó el 3 de noviembre de 2026 un real decreto para impulsar la radio digital DAB+ en España. La decisión dibuja una transición gradual, porque las emisiones en frecuencia modulada seguirán activas mientras la nueva red gana terreno.
RTVE tendrá 30 meses para llevar la señal a ocho de cada diez españoles
El plazo más concreto recae sobre RTVE, que dispondrá de 30 meses para alcanzar una cobertura del 80 % de la población española.
Esa obligación no se mide solo por habitantes. El decreto añade que la corporación pública deberá cubrir el 70 % de las poblaciones de más de 25.000 habitantes y también el 70 % de las autopistas y autovías.
Ahí aparece una idea muy práctica de la radio. No se trata solo de escucharla en casa, sino de mantener la señal en carretera y en desplazamientos cotidianos, justo donde la continuidad de la emisión sigue importando más que cualquier pantalla.
DAB+ mejora la eficiencia y añade datos sin depender de Internet
Frente a otros consumos digitales, DAB+ funciona sin conexión a Internet.
Eso significa que la recepción no depende de una tarifa de datos ni de la cobertura móvil. Además, el estándar reduce interferencias, admite audio multicanal y permite mostrar información adicional junto a la emisión.
También incorpora ASA para alertas de emergencia, una función que sitúa a la radio en un terreno que a veces pasa desapercibido cuando se habla de tecnología. En situaciones críticas, recibir avisos por una red de difusión abierta y no ligada a Internet cambia bastante el papel del medio.
La FM no desaparece y convivirá con la nueva tecnología
El real decreto no fija ninguna fecha para apagar la FM. Las emisoras estatales adoptarán DAB+ de forma progresiva y sin una fecha única de implantación general.
Esa convivencia evita la imagen de un apagón brusco que obligue a sustituir todos los receptores de golpe. La apuesta oficial se parece más a una superposición de capas, con la red tradicional aún encendida mientras la radio online en España y otras formas de escucha han ido cambiando los hábitos del público.
De hecho, DAB+ no nace de cero. La implantación supone la evolución del estándar DAB hacia una codificación más eficiente, un matiz técnico que explica por qué la discusión ya no gira solo en torno a digitalizar, sino a hacerlo mejor con el mismo espacio radioeléctrico.
La transición no arranca desde la nada, pero tampoco tiene una fecha final
Treinta meses marcan el calendario de cobertura, pero no el final de la FM.
Esa es la contradicción central de esta nueva etapa. España activa el impulso regulatorio de la radio digital con porcentajes, plazos y mapas de cobertura muy concretos, pero deja abierta la convivencia con la tecnología que lleva décadas sonando en los coches, en las cocinas y en los informativos de cada mañana.