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Pasar de dos días de autonomía a media jornada cambia por completo la relación con un reloj inteligente.
Google ha confirmado que trabaja en una solución para el problema de consumo de batería detectado esta semana en varios Pixel Watch. En algunos casos, la autonomía ha caído de 48 horas a 12 horas, una diferencia que convierte un accesorio pensado para acompañar todo el día en otro que obliga a mirar el cargador antes de salir de casa.
Google reconoce un fallo que vacía la batería en horas
La señal de alarma llegó cuando usuarios de varios modelos empezaron a describir un drenaje anómalo que no encajaba con el uso habitual del reloj.
La propia respuesta pública de la compañía no detalla la causa ni ofrece calendario para la corrección. PixelCommunity, la cuenta oficial en Reddit, ha explicado que la empresa conoce un problema de consumo rápido de batería que afecta a un pequeño número de usuarios y que intenta desplegar una solución lo antes posible.
"Estamos al tanto de un problema de consumo rápido de batería que afecta a un pequeño número de usuarios de Pixel Watch, y estamos trabajando para implementar una solución lo antes posible" - PixelCommunity, cuenta oficial de Google en Reddit
El alcance del fallo incluye a Pixel Watch 2, Pixel Watch 3, Pixel Watch 4 y Pixel Watch 5. Eso amplía el problema a varias generaciones del reloj y sugiere que no se trata de un caso aislado en un único modelo.
Algunas soluciones caseras sirven y otras no
Restablecer de fábrica el dispositivo ha funcionado como salida temporal para algunos usuarios, aunque no en todos los casos.
En cambio, desactivar la pantalla siempre activa no ha dado resultado. Ese contraste importa porque desmonta una intuición muy extendida sobre los relojes conectados, donde la pantalla suele cargar con buena parte de las sospechas cuando la batería se desploma, algo que recuerda a ajustes de autonomía en relojes inteligentes que en otros dispositivos sí alteran mucho el consumo.
La caída de 48 horas a 12 horas cambia por cuatro el ritmo de recarga, y eso altera hábitos muy concretos. Un reloj que antes podía pasar dos noches en la muñeca sin volver al enchufe deja de ser fiable para registrar sueño, ejercicio o simplemente una jornada de trabajo completa.
El problema golpea justo donde un reloj no puede fallar
A diferencia del móvil, un reloj se consulta en ráfagas breves y muchas veces fuera de casa.
Por eso un fallo de batería no se percibe solo como una cifra técnica, sino como una molestia cotidiana. También aparece en un momento en que la gestión energética se ha vuelto un tema central en la electrónica de consumo, desde avisos por alto consumo en segundo plano hasta pequeños ajustes de software que pueden disparar o contener el gasto.
De momento hay una certeza incómoda para los usuarios afectados. Google admite el problema, pero todavía no ha puesto fecha a la actualización que debe corregir un reloj capaz de quedarse sin batería en 12 horas cuando antes aguantaba 48.