Kingston Industrial llega a 141.600 ciclos en microSD, frente a los 10.000 de una tarjeta normal

Matt Cole ha probado 351 microSD durante tres años: 177 modelos ya fallaron y 107 siguen en тестe. Las tarjetas industriales multiplican la resistencia y Kingston lidera con 23.500 ciclos medios.

29 de agosto de 2026 a las 16:15h
Kingston Industrial llega a 141.600 ciclos en microSD, frente a los 10.000 de una tarjeta normal
Kingston Industrial llega a 141.600 ciclos en microSD, frente a los 10.000 de una tarjeta normal

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Hay pruebas de laboratorio y luego están las pruebas que parecen una maratón de paciencia. Matt Cole lleva tres años sometiendo tarjetas microSD a ciclos continuos de escritura, verificación y borrado hasta que la memoria NAND falla de verdad.

El experimento arrancó en 2023 y ya ha pasado por 351 tarjetas de 52 marcas y 111 modelos. La escala impresiona menos por el número de piezas que por la insistencia, porque el contador acumula 133 petabytes escritos y 4,6 millones de ciclos.

177 modelos ya cayeron y otros 107 siguen resistiendo

No todas las tarjetas mueren igual.

Cole da por fallida una unidad cuando deja de funcionar, cuando entra en modo solo lectura o cuando el 50 % de sus sectores empieza a registrar errores. Esa definición importa porque evita el truco habitual de confundir una tarjeta todavía visible por el sistema con una tarjeta realmente útil.

Hasta ahora han fallado 177 modelos, 107 siguen en pruebas y 67 esperan turno. El mapa que sale de ahí no retrata una catástrofe uniforme, sino diferencias llamativas entre familias de producto, tipos de uso y gamas pensadas para durar más.

Las tarjetas de consumo normales soportan una media de 10.000 ciclos. Las versiones High Endurance suben a 14.000 en una muestra de 30 unidades, frente a 237 tarjetas de consumo general.

Esa distancia ayuda a poner en contexto lo que muchos usuarios compran para cámaras, móviles o consolas, un soporte pequeño y barato al que solemos pedir una disciplina mecánica de reloj. En ese terreno también encajan los límites de la memoria NAND, donde cada escritura cuenta aunque el desgaste no se vea a simple vista.

Kingston y PNY aguantaron más de lo habitual

Entre las marcas con varias unidades probadas, Kingston registró una media de 23.500 ciclos y 11,6 petabytes escritos en 12 tarjetas. PNY se quedó en 15.700 ciclos medios y 11,5 petabytes escritos en 10 unidades.

Lexar alcanzó 15.800 ciclos y 5,8 petabytes en ocho unidades, mientras Samsung marcó 11.100 ciclos y 7,2 petabytes en 10 tarjetas. SanDisk ofrece uno de los contrastes más claros, porque de siete tarjetas analizadas seis ya han fallado tras soportar una media de 16.200 ciclos.

También aparecen casos que invitan a desconfiar de cualquier ranking rápido. Delkin Devices registró 13.500 ciclos de media y 5,1 petabytes escritos en tres unidades probadas sin fallos, una muestra demasiado pequeña para dictar sentencia pero suficiente para recordar que la resistencia no siempre sigue la fama de marca.

Cuatro tarjetas baratas llevan 788 días sin romperse

A veces la sorpresa llega por la vía menos glamurosa.

Cuatro tarjetas Amazon Basics de 64 GB acumulan una media de 788 días de uso continuo, 16.600 ciclos y 4,2 petabytes escritos sin haber fallado. Resulta difícil no mirar dos veces ese dato, porque rompe la intuición de que la supervivencia más larga siempre pertenece a las gamas más especializadas.

Eso no significa que todas las tarjetas baratas escondan una resistencia parecida, pero sí que el precio o la etiqueta comercial cuentan solo una parte de la historia. Algo parecido ocurre cuando el almacenamiento deja de ser un detalle secundario y pasa al centro del debate sobre costes y desgaste, como ya se ha visto en la presión sobre los chips NAND.

Las tarjetas industriales juegan en otra liga de resistencia

La diferencia más grande aparece cuando entran en escena los modelos industriales. Quince tarjetas de esa categoría han soportado una media de 122.000 ciclos, muy por encima de las cifras de consumo.

Dentro de ese grupo, tres tarjetas Kingston Industrial de 8 GB han alcanzado una media de 141.600 ciclos. Ahí la microSD deja de parecer un accesorio desechable y empieza a verse como un componente diseñado para trabajar durante años en condiciones donde fallar no es una molestia, sino un problema operativo.

El contraste final cabe en dos números que no necesitan adorno. Frente a los 10.000 ciclos medios de una tarjeta normal, esas tres Kingston Industrial llegaron a 141.600.

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