La demanda global de electricidad subirá hasta un 70% en 2040 y los fósiles seguirán dominando

Bain & Company prevé que el consumo eléctrico mundial crezca entre un 40% y un 70% para 2040, impulsado por edificios, industria, aire acondicionado y electrificación. Ni el avance renovable evitará que petróleo, gas y carbón mantengan un peso decisivo.

12 de mayo de 2026 a las 15:22h
La demanda global de electricidad subirá hasta un 70% en 2040 y los fósiles seguirán dominando
La demanda global de electricidad subirá hasta un 70% en 2040 y los fósiles seguirán dominando

El planeta se calienta y la sed de energía no hace más que crecer. La demanda global de electricidad subirá entre un 40 % y un 70 % para 2040, según las proyecciones del informe Global Energy and Materials Outlook 2026 de Bain & Company.

Este incremento no responde a una única causa, sino a la convergencia de factores climáticos y tecnológicos. En India, donde el termómetro ha rozado los 47 °C en algunas zonas, la instalación masiva de aires acondicionados en países emergentes impulsa el consumo. Paralelamente, Europa acelera la electrificación de sus hogares mediante bombas de calor para abandonar las calderas de gas, gasoil o carbón.

Los edificios concentran la mayor parte del gasto eléctrico

Aunque se habla mucho de la movilidad eléctrica, los vehículos representan solo una fracción del crecimiento total. Los edificios y la industria concentrarán más del 60 % del consumo eléctrico total hasta 2040. La demanda de coches eléctricos aumentará un 11 % anual y la de centros de datos un 8 %, pero su peso relativo es menor comparado con la estructura industrial y residencial.

Bain & Company declara: «Representan solo una pequeña parte del crecimiento total».

La transición energética enfrenta una paradoja estructural. Aunque la energía eólica y fotovoltaica multiplicarán su presencia en la matriz energética mundial por entre tres y siete veces dependiendo del escenario, los combustibles fósiles mantienen su hegemonía. El petróleo, el gas y el carbón seguirán siendo pilares fundamentales del suministro global.

Los fósiles resisten pese al avance renovable

El informe plantea tres escenarios posibles: una geopolítica endurecida, una divergencia en las políticas climáticas y un escenario low-carbon. Ninguno de ellos permite cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Las previsiones apuntan a un aumento de la temperatura terrestre de entre 2,1 y 2,9 °C para el año 2100.

Bain & Company concluye: «En todos los casos, el suministro de combustibles fósiles [petróleo, gas y carbón] sigue representando una parte significativa del suministro total».

En los dos primeros escenarios, el peso de los fósiles oscilará entre el 72 % y el 67 %. Incluso en la situación más optimista de bajas emisiones, su participación no bajará del 52 %. La inercia del sistema actual impide una descarbonización rápida enough para evitar el calentamiento crítico.

La nuclear emerge como una pieza clave en este tablero complejo. Bain & Company asevera: «La capacidad nuclear crece en todos nuestros escenarios y compite con otras tecnologías de estabilización de la red (baterías, hidroeléctrica de bombeo y gas)».

Para la mayoría de países que ya cuentan con centrales nucleares, esta fuente resulta la opción menos costosa. Construir nuevas plantas es caro, pero ventajoso si se incluyen los costes de sistema necesarios para compensar la variabilidad de las renovables.

La guerra por los minerales críticos intensifica la competencia

La electrificación masiva genera una presión inédita sobre las materias primas. Materiales como el cobre, el hierro, el litio o el cobalto sufrirán brechas entre la oferta y la demanda durante la próxima década. Las empresas de energías renovables no competirán solo entre sí, sino contra la industria de defensa, las grandes tecnológicas y los fabricantes de vehículos.

Bain & Company señala que esta competencia será un «punto crítico para la seguridad nacional, el comercio y la política industrial» hasta 2040.

El gas natural, tradicionalmente considerado un combustible puente, pierde su estatus de solución estable. Bain & Company advierte sobre el gas natural: «No es una apuesta segura». Su demanda fluctuará hasta un 20 % según el escenario elegido, lo que dificulta la planificación a largo plazo.

Bain & Company concluye: «Las crisis continuarán. Los fundamentos se mantendrán».

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