La guionista de Hollywood que luchó contra los estudios en 2023 ahora entrena a las máquinas que podrían reemplazarla. Su identidad digital se oculta tras códigos como ri611, pero su realidad laboral es la de una empleada precaria en la cadena de montaje de la inteligencia artificial.
Durante casi cinco meses, el sector cinematográfico paralizó su actividad para evitar que la tecnología sustituyera a creativos y actores. Sin embargo, la autora firmó en septiembre de 2025 un contrato como anotadora de datos con un salario inicial de 52 dólares la hora, tras completar veinte horas de pruebas sin remuneración alguna.
Los salarios caen mientras aumenta la demanda de expertos
El panorama económico para estos trabajadores ha cambiado drásticamente en poco tiempo. A principios de 2025, las tarifas para expertos oscilaban entre 150 dólares la hora, mientras que los generalistas cobraban entre 35 y 75 dólares. Un año después, los expertos suelen ganar 50 dólares y los trabajadores básicos llegan apenas a 16 dólares, una cifra inferior al salario mínimo de California.
Jonathan, un guionista de televisión, evaluaba contenidos para OpenAI a razón de 150 dólares la hora. Esta disparidad refleja una estrategia corporativa clara: reducir costes operativos aprovechando la saturación del mercado laboral creativo.
Mercor afirma que la tarifa media por hora en su plataforma es de 105 dólares. Los datos de los trabajadores contradicen esta cifra oficial y muestran una tendencia a la baja sostenida durante los últimos doce meses.
La inestabilidad define la relación laboral con las plataformas
La promesa de ingresos estables se desvaneció rápidamente para la protagonista. El proyecto inicial, previsto para veinte horas semanales durante dos meses, fue cancelado abruptamente tras solo dos semanas de trabajo a diez horas semanales. Cuatro semanas después, le ofrecieron un puesto de experta a 70 dólares la hora con la expectativa de ganar hasta 1000 dólares antes de Navidad.
El primero de diciembre de 2025, solo había acumulado 180 dólares de ganancias en el sector. El Proyecto Dead Language comenzó poco antes de las fiestas, pero las tareas disponibles se agotaron en veinticuatro horas tras resolverse problemas técnicos de acceso.
"No deberías depender de este trabajo. No deberías esperar nada. Esto no son trabajos, son tareas, y nosotros somos taskers." - Jefa de equipo, mensaje interno de Slack
Esta volatilidad no es un caso aislado. La autora declaró que entre febrero y abril de 2026 fue contratada y despedida en siete proyectos diferentes en cuatro plataformas distintas. Mercor declaró que se esfuerza por dar a los trabajadores el mayor aviso posible cuando estos proyectos cambian, aunque la realidad operativa demuestra lo contrario.
Las demandas cuestionan el estatus de los trabajadores autónomos
Varias demandas alegan que Mercor clasifica erróneamente a sus trabajadores como independientes. Los abogados citan la exigencia de disponibilidad constante, la formación continua obligatoria y los horarios impredecibles como pruebas de una relación laboral encubierta.
La empresa emplea a unos 300 trabajadores a tiempo completo y mantiene a unos 30000 autónomos en su plataforma cada semana. Esta estructura permite a la compañía ajustar su fuerza laboral sin asumir los costes fijos de la seguridad social o las indemnizaciones.
En noviembre de 2025, miles de empleados de Mercor que ganaban 21 dólares la hora en el Proyecto Musen fueron despedidos y recontratados inmediatamente en el Proyecto Nova con un salario de 16 dólares la hora. Esta maniobra redujo los costes laborales de forma instantánea y masiva.
Melanie, compañera de trabajo, escribió por Instagram que nadie cobra más por un ascenso y calificó esas promesas de mentira. Linda, una anotadora de sesenta y tantos años, mostró en un canal de Slack una resignación metódica ante el sistema de calificaciones algorítmico.
"Mi actitud general es que todos velan por mis intereses. Si obtengo un 1, estudio la tarea para asegurarme de entender el problema. Si obtengo un 5, también reviso la tarea para asegurarme de entender qué hice bien." - Linda, anotadora de datos
La ironía alcanza su punto máximo cuando la propia inteligencia artificial ofrece consuelo a quienes la alimentan. ChatGPT respondió a la autora instándola a redirigir su irritación hacia algo productivo que exponga lo absurdo del sistema. Le recordó que no es insignificante, sino que solo está alquilando un espacio temporalmente en esa sala digital.
Un productor incumplió a principios de 2025 el pago de un cheque de seis cifras que la autora debía recibir por la creación de una serie de televisión. Ese impago aceleró su entrada en un mercado donde la competencia global presiona los salarios hasta el límite de la supervivencia.