Meta ya no apuesta por el metaverso: sus ventas de visores cayeron y recorta hasta un 30% la inversión

Entre 2021 y 2025, Meta invirtió cerca de 70.000 millones de euros en Reality Labs, su división dedicada al metaverso. Una cifra monumental. Para hacerse una idea, esa inversión equivale al presupuesto anual de países enteros.

07 de enero de 2026 a las 07:45h
Meta ya no apuesta por el metaverso: sus ventas de visores cayeron y recorta hasta un 30% la inversión
Meta ya no apuesta por el metaverso: sus ventas de visores cayeron y recorta hasta un 30% la inversión

En octubre de 2021, Mark Zuckerberg subió al escenario con una solemnidad casi litúrgica. Anunció que Facebook dejaba de existir como nombre corporativo. Nacía Meta. Y con ella, el metaverso una promesa de realidad inmersiva, de mundos digitales compartidos, de avatares que trabajan, se divierten y socializan como si estuvieran vivos. Aquel día, Zuckerberg habló del metaverso como el futuro de internet. Cuatro años después, ese futuro se tambalea. Y Meta ya no mira hacia dentro de los visores. Ahora mira a través de ellos.

El metaverso, una promesa que se desinfla

Entre 2021 y 2025, Meta invirtió cerca de 70.000 millones de euros en Reality Labs, su división dedicada al metaverso. Una cifra monumental. Para hacerse una idea, esa inversión equivale al presupuesto anual de países enteros. Y sin embargo, los resultados no han estado a la altura. Las ventas de los visores Meta Quest, que debían ser la puerta de entrada masiva al metaverso, han descendido en los últimos meses. Y el entusiasmo dentro de la empresa también.

Según informaciones de Bloomberg, Meta prepara recortes de hasta un 30% en su inversión en Reality Labs. Eso no solo significa menos dinero para mundos virtuales. Significa despidos. Y un cambio estratégico profundo. El término "metaverso", que un día fue el estandarte de la compañía, ha desaparecido de los eventos anuales Meta Connect. Ya no se pronuncia. Está en cuarentena.

"El término metaverso está quemado y ha quedado atrás" - Edgar Martín-Blas, CEO de Spatial Voyagers

Martín-Blas, un ejecutivo que conoce bien el terreno de la realidad virtual, no duda en ser contundente. Para él, la apuesta inicial tenía sentido. El contexto era otro. Había pandemia, aislamiento, ganas de conectar de formas nuevas. Pero ahora, dice, ya no estamos en ese punto.

El giro hacia las gafas con IA

Si el metaverso retrocede, algo debe ocupar su lugar. Y en Meta ya lo han decidido el futuro está en las gafas inteligentes. Las Ray-Ban Meta, unas gafas con altavoces, micrófonos y cámaras, ya han triplicado sus ventas en el último año. No son visores inmersivos. No te aíslan del mundo. Al contrario te conectan a él. Hablas con la inteligencia artificial de Meta, pides música, haces fotos o grabas vídeos con una simple orden de voz.

Y esto es solo el principio. En septiembre, Zuckerberg presentó las nuevas Ray-Ban Meta Display gafas que no solo escuchan, sino que también muestran. Incorporan una pantalla de alta resolución en uno de los cristales y funcionan con Llama, el modelo de inteligencia artificial desarrollado por la propia empresa. No es ciencia ficción. Es tecnología en venta, hoy.

"El futuro va por ahí, por las gafas con IA que pueden convertirse con el tiempo en el sustituto del móvil" - Edgar Martín-Blas, CEO de Spatial Voyagers

Meta prevé vender diez millones de unidades anuales de estas gafas a partir de 2026. Una meta ambiciosa, pero alcanzable si el mercado responde como se espera. Y hay indicios claros de que sí lo hará. Porque estas gafas no requieren que el usuario entre en un mundo virtual. Simplemente lo enriquecen.

El metaverso pretendía aislarnos del mundo real. Las gafas con IA buscan potenciarlo.

Es un cambio de filosofía radical. Ya no se trata de huir. Se trata de ver mejor, oír mejor, interactuar mejor. Todo con una interfaz que no es una pantalla rectangular, sino el propio entorno. La información se proyecta ante tus ojos. Las respuestas llegan en voz alta. El asistente no está en tu bolsillo. Está en tu mirada.

La apuesta por la superinteligencia

Mientras el metaverso se desinfla, Meta redirige parte de esos miles de millones de euros hacia un nuevo objetivo la superinteligencia artificial. En 2025, la compañía anunció la creación del Superintelligence Lab, un laboratorio dedicado a desarrollar sistemas de IA más allá de los modelos actuales. Una apuesta que incluye la contratación de talento clave procedente de Google y OpenAI.

La inversión es colosal. Decenas de miles de millones de dólares. El objetivo no solo competir con ChatGPT o Gemini, sino adelantarse. Construir una inteligencia artificial que no solo responda preguntas, sino que anticipe necesidades, gestione tareas complejas y opere de forma autónoma. Un asistente que no sea un complemento, sino un colaborador.

"Esta división ha tenido un comienzo excelente y seguimos liderando la industria de las gafas de IA" - Mark Zuckerberg, CEO de Meta

Zuckerberg lo dice con convicción. Y hay datos que lo respaldan. La transición no es solo tecnológica. Es cultural. Meta ya no se presenta como una empresa de redes sociales. Tampoco como una de mundos virtuales. Ahora se ve como una empresa de dispositivos inteligentes. El móvil ya no es el centro. Las gafas con IA lo serán.

Un final y un comienzo

El metaverso no ha desaparecido del todo. Quedan proyectos, comunidades, desarrolladores. Pero ya no es la prioridad. Ya no es la bandera. Meta ha aprendido una lección cara no basta con imaginar el futuro. Hay que construirlo con lo que la gente está dispuesta a usar hoy.

Y lo que la gente quiere ahora no son avatares en mundos digitales. Quiere asistentes que les ayuden a vivir mejor en el mundo real. Gafas que les permitan hacer una llamada sin sacar el móvil. Ojos electrónicos que traduzcan un cartel en tiempo real mientras caminan por Tokio. La revolución no será inmersiva. Será aumentada.

En los años 90, internet fue visto por muchos como un escaparate tecnológico. Luego se convirtió en una necesidad. Hoy, la inteligencia artificial y los dispositivos que la integran están viviendo esa misma metamorfosis. Meta ya no apuesta por el aislamiento digital. Apuesta por la conexión inteligente. Y quizás, esta vez, esté apuntando en la dirección correcta.

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