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OpenAI ya no mira solo a la pantalla. La compañía prepara un altavoz inteligente sin pantalla respaldado por GPT-Live y lo concibe como un asistente de IA que vive en casa.
La ambición va bastante más allá de poner voz a ChatGPT. Fuentes del proyecto describen un dispositivo pensado para reproducir contenido multimedia, responder preguntas, controlar electrodomésticos y usar información personal para adaptar sus respuestas.
Sam Altman quiere que el hogar tenga un tercer dispositivo central
Ahí aparece la idea que ordena todo el proyecto. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, explicó en una reunión interna que la propuesta busca convertirse en un “tercer dispositivo central” de la vida cotidiana, una categoría propia entre el móvil y el ordenador tradicional.
Además, este altavoz será el primero de una familia de unos cinco productos de consumo en los que trabaja OpenAI, una estrategia que ya asomaba en un móvil con IA propia. La empresa busca una manifestación física de ChatGPT y un ordenador doméstico capaz de ayudar a personas ocupadas a ser más productivas.
El primer prototipo ya estaba listo a finales del año pasado.
Jony Ive llevó la idea del software a un objeto que se puede tocar
En julio del año pasado, OpenAI compró por cerca de 6.500 millones de dólares la startup de hardware io, fundada por Jony Ive. La operación dio una forma empresarial a una colaboración que terminó colocando al exdiseñador de Apple en el centro del salto desde el software hacia los objetos.
"Me encantan las soluciones que, en su simplicidad, parecen casi ingenuas. Me fascinan los productos increíblemente inteligentes y sofisticados que quieres tocar, sin sentirte intimidado, y que puedes usar casi sin pensar; herramientas que simplemente funcionan. Y creo que lo hemos logrado". - Jony Ive, exdiseñador de Apple
Altman resumió ese enfoque con otra fórmula mucho más breve y también mucho más calculada. El director ejecutivo de OpenAI describió el diseño del nuevo dispositivo como “simple y hermoso”.
El asistente no solo escucha, también observa y actúa
El aparato contará con batería recargable, cámaras, sensores y elementos mecánicos con movimientos autónomos. No hablamos, por tanto, de un altavoz estático en una estantería, sino de un objeto doméstico que mezcla voz, percepción del entorno y capacidad de intervención.
Fuentes del proyecto sostienen que el sistema intentará anticiparse a las necesidades del usuario, ofrecer información de manera proactiva y actuar como un experto personal. Esa promesa encaja con el despliegue reciente de la voz que habla y escucha, una pieza clave si la compañía quiere que la relación con la máquina se parezca menos a dar órdenes y más a convivir con ella.
Hay una pregunta inevitable en todo esto. Cuanta más información personal use el dispositivo para ajustar sus respuestas, más íntimo será el asistente y más delicado será el lugar que ocupe dentro de la casa.
Apple ya ha llevado esa batalla a los tribunales
Mientras OpenAI prepara su entrada en el hardware doméstico, Apple ha presentado una demanda contra la empresa y contra su director de hardware por presunto robo de secretos comerciales. La compañía reclama indemnización económica, devolución de bienes y una orden judicial que impida usar esa información.
La escena tiene una ironía difícil de pasar por alto porque el salto al salón llega acompañado de una pelea legal. El dispositivo que aspira a parecer cercano y casi invisible nace, al mismo tiempo, bajo el foco de una disputa por propiedad industrial.
Entre esa promesa de naturalidad y esa batalla judicial queda fijada la contradicción principal del proyecto. OpenAI quiere que un asistente con cámaras, sensores, batería y movimientos autónomos se vuelva cotidiano justo cuando su desembarco en el hardware ya ha empezado entre demandas.