Salvador Enguix alerta: la IA ya redacta resúmenes y textos básicos y deja al periodismo ante un vacío legal

El redactor jefe de La Vanguardia advierte que la IA asume tareas rutinarias del oficio, mientras los medios quedan expuestos a plataformas que usan sus contenidos sin compensación clara.

11 de mayo de 2026 a las 13:29h
Salvador Enguix alerta: la IA ya redacta resúmenes y textos básicos y deja al periodismo ante un vacío legal
Salvador Enguix alerta: la IA ya redacta resúmenes y textos básicos y deja al periodismo ante un vacío legal

Salvador Enguix, delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991, admite que cada vez se siente más cerca de los segundos que de los primeros. Esta confesión refleja la tensión que vive un veterano de la información ante la irrupción de algoritmos capaces de procesar datos a velocidad inhumana.

La inteligencia artificial sustituye tareas mecánicas del oficio

Determinadas labores rutinarias han pasado a manos de sistemas automatizados. Estas herramientas redactan resúmenes, transcriben entrevistas y generan textos básicos en apenas segundos. El periodista observa cómo la tecnología asume funciones que antes consumían horas de trabajo manual.

El impacto no resulta uniforme ni siempre positivo. Enguix señala que la IA ya está causando un profundo efecto en la profesión. La automatización libera tiempo, pero también desplaza al humano de procesos esenciales para la producción informativa diaria.

Los gigantes tecnológicos concentran datos sin compensar a los medios

El modelo actual presenta una asimetría clara. Estados Unidos domina gran parte del ecosistema occidental mediante compañías gigantescas. Estas entidades concentran datos, recursos y capacidad de influencia a nivel mundial mientras China avanza con su propio proyecto de hegemonía tecnológica.

"Se alimenta de los contenidos generados por los medios de comunicación sin que exista todavía un marco claro internacional o Europeo de compensación o protección de los derechos intelectuales" - Salvador Enguix, delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia

Esta dinámica genera un vacío legal peligroso. Los creadores originales ven cómo sus trabajos nutren sistemas que operan al margen de una regulación sólida. La falta de normas claras deja a las redacciones en una posición de desventaja frente a las grandes plataformas.

La credibilidad humana resiste frente al ruido digital

La desconfianza ciudadana crece ante el ruido digital permanente. Muchos usuarios empiezan a cuestionar la veracidad de lo que leen en pantallas saturadas de contenido sintético. La sospecha se instala como mecanismo de defensa ante la avalancha informativa.

Enguix advierte sobre el uso de estas tecnologías como una poderosa fábrica de desinformación. La facilidad para generar textos falsos o manipulados amenaza la base misma del contrato social que sostiene al periodismo.

La máquina tiene límites insalvables. Puede ordenar datos o resumir documentos, pero ignora cómo mirar a los ojos de una fuente. No detecta silencios significativos ni comprende la complejidad moral de un conflicto. Tampoco interpreta el clima social de una calle tras una tragedia.

La historia demuestra que las sociedades no avanzan rechazando herramientas, sino aprendiendo a gobernarlas. Una IA regulada y transparente podría convertirse en una aliada valiosa si se somete a controles públicos adecuados.

El buen periodismo ha sobrevivido a la radio, a la televisión, a internet y a las redes sociales. En un mundo saturado de ruido artificial, la credibilidad humana puede acabar siendo el bien más valioso de todos.

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