Bloggers y periodistas, ¿caras de una misma moneda?

Si hasta ahora la posición de los medios tradicionales de comunicación con respecto a la blogosfera se debatía entre la simpatía y la desconfianza, como la actitud del hijo único ante ese encantador y delicioso enano impostor que es el nuevo hermanito, algunos sucesos recientes han precipitado los celos, la algarada, el pellizco y la llantina como infantil agresión de aquel que hasta ahora se consideraba depositario único del amor de la audiencia, eje inamovible del universo mediático.

La proliferación de medios alternativos en Internet: periódicos, confidenciales y, admitámoslo también, bitácoras amenazan con revolucionar un sector hasta ahora fuertemente controlado formal e ideológicamente por los poderes editoriales, políticos y económicos. El caso Rathergate, en Estados Unidos, o el de la publicidad Un día da para mucho en España, junto a aspectos como la posibilidad de publicitación institucional en las plataformas digitales ha colmado la paciencia de los hasta ahora casi intocables mass media.

Las primeras andanadas no se han hecho esperar, lo que da una buena idea de lo que se juega el sector. El primer ataque ha ido contra los denominados confidenciales, a los que se les achaca prácticas más o menos inconfesables, pero como bien señala José Luis Orihuela, la ofensiva contra el resto de los medios digitales no controlados y la blogosfera tampoco tardará en llegar. Porque, al fin y al cabo, hablamos de la descentralización y democratización de la información, de influencia y generación de opinión, herramientas demasiado valiosas como para dejarlas en manos de cronistas insolentes, independientes, y descontrolados.

¿Pero en verdad es tan influyente, importante o peligrosa la blogosfera como para ser objetivo de las grandes empresas de comunicación? Como pie para desarrollar el debate (es decir, a modo de provocación), expongo aquí someramente las ideas expresadas por Lawrence Henry en The American Spectator (vía The Blog Herald), quien sostiene que la blogosfera no tiene ningún peso más allá de su virtual endogamia:

1.- Los blogs no son nada sin los medios convencionales. Si desapareciesen los periódicos, las cadenas de radio y las de televisión, lo bloggers no tendrían de qué hablar.

2.- Para que las bitácoras comenzasen a tener influencia lo primero que deberían hacer es dar un buen golpe informativo, fuera del endogámico mundo de la blogosfera. Es decir, primicias y exlusivas dirigidas al público general.

3.- Comenzar a hacerse con una agenda de fuentes, moverse en busca de información, contrastar las noticias, usar el teléfono.

4.- Mejorar su lenguaje, hacerlo más periodístico.

5.- Vender publicidad y prestar atención a lo que se necesita para vender publicidad.

Ahí queda eso.

Referencias al debate:

    “Los 5 mandamientos de un bloguer influyente o mejor dicho: como publicar las cosas después que un medio tradicional”, en minid.net
    El temor a lo diverso, en eCuaderno

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