Tal y como se está poniendo la blogosfera, algunos ya han comenzado a elaborar su propio código ético. Éste es el de Allan Jenkins (Desirable Roasted Coffee), vía Blogging Pro:

1.- No venderé mis palabras o mi silencio.
2.- Escribiré y opinaré abierta y honestamente.
3.- Me esforzaré en ser riguroso, evitando los errores y corrigiéndolos inmediatamente cuando los descubra.
4.- Buscaré siempre el equilibrio, incluso en mis opiniones. Nunca suprimiré o distorsionaré hechos relevantes para dar fuerza a mis argumentos.
5.- Aceptaré opiniones contrarias e invitaré a que me rebatan, a debatir y discutir a través de los comentarios, emails y trackbacks.
6.- Siempre revelaré mis fuentes, a través de referencias, enlaces y trackbacks, menos cuando la fuente, con buenos argumentos, me pida el anonimato; sin embargo, haré trackback siempre que me sea posible.
7.- Respetaré siempre el copyright. Mis propios textos están licenciados con una Creative Common license.
8.- Dejaré intactas las anotaciones; no borraré los posts, o parte de ellos, salvo que no hacerlo suponga violar alguno de los principios aquí recogidos; de hacerlo, siempre lo anunciaré. Si modifico un post, será siempre para añadir algo, y ese añadido se marcará claramente.
9.- Siempre revelaré conflictos de intereses materiales.
10.- Como miembro de la IABC, periodista cualificado, residente de la Unión Europea y ciudadano de los Estados Unidos, respetaré escrupulosamente el código ético de la IABC, el código ético de la Sociedad de Periodistas Profesionales, y las leyes de la Unión Europea y de los Estados Unidos.

¿Y tú cómo lo ves? ¿Necesitamos un código ético? ¿Vale este modelo? ¿Te parece incompleto, o demasiado amplio? ¿Progresista, conservador?

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