“Charo dormía en un cajero automático por culpa del alcohol y llegó al alcohol porque le rompieron el corazón. Hace años, cuando era guapa y joven, dejó a su marido y a su hija para fugarse con un directivo francés de Pryca, donde trabajaba como secretaria. “Su familia nunca se lo perdonó. Cuando el francés la abandonó, ella regresó a Barcelona y todos le dieron la espalda”.

‘Charo’, por Nacho Escolar.

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