“No existe eso que llaman ‘bloguear’, y no existe eso que llaman ‘blogger’. Bloguear no es más que escribir, escribir usando un particular y eficaz sistema de publicación. Si yo utilizara, por ejemplo, Microsoft Word para publicar mis escritos, no podríamos hablar de ‘wordear’ ni yo sería un ‘worder’ o ‘wordder”.
Un blogger no es más que un escritor con un nombre cool, interesante artículo (en inglés) de Simon Dumenco en AdAge, que me recuerda bastante al punto de arranque de mi Bitácoras, un fenómeno comunicativo sin precedentes.
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Cito de una bitácora recien abandonada:
Otro asunto interesante es cómo, en paralelo, ha surgido el concepto de “blogger”, seguramente de parte de personas faltas de una identidad mejor definida. No quiero ser un aguafiestas nuevamente, pero no existe tal cosa llamada blogger. ¿Qué es un blogger? ¿El que escribe un blog? Eso es tan insustancial como decir que una persona tiene una tarjeta de crédito, o que es dueña de una mascota. “Te presento a José, un blogger (esto es, alguien que tiene un blog).” – “Hola, yo soy Pedro, un dogger (esto es, alguien que tiene un perro).” Si hay que ser catalogado por el blog que uno mantiene, yo reivindico nuevamente mi condición de antiblogger. Sí, ahí les va: “mucho gusto, soy Kundabuffer, antiblogger, asiduo lector del diario La Estrella y presidente en ejercicio del comité de recepción del Dalai Lama en Forestal Alto, si es que algún día nos honra con su visita.”
Por lo demás, todo el mundo tiene ahora un blog. Y no es un mero decir, porque justamente hace unos pocos minutos, Sanjiva Weerawarana, el último ser humano mayor de edad reticente a crear su propio blog, abrió “Sanjiva Weerawarana’s Blog”, su flamante bitácora personal. Desde hoy, entonces, ser blogger no distingue a nadie del resto. Dicho de otro modo, de ahora en adelante preséntense mejor como fanshoppers (esto es, bebedores del sofisticado brebaje consistente en mezclar una parte de Fanta con otra de cerveza), pues tener un blog es estadísticamente tan probable como tener una nariz.
El resto, aquí.
Hombre, alguien sensato ¡Por fin!
Es más o menos lo que ha dicho Casciari. A mí me va bien el termino blogger y el término post. Blogger suena menos que escritor y post suena menos que cuento, que es lo que yo intento escribir.
Sip. Lo confieso: teneis toda la razón del mundo.
Me parece tonta su cruzada en contra de la palabra “blogger”. Es obvio que en la mayoría de los casos, el que mantiene un blog, es antes que nada un escritor, y que bloguear es casi sinónimo de escribir.
¿Significa que las palabras bloguero y bloguear están demás? Bueno, pues entonces palabras como periodistas, columnistas, libretistas, cuentistas, ensayistas, entre otras, también están demás.Llamemosle a todos simplemente “escritores” y a lo que hacen como “escribir”.
Pero por otro lado, noto un prejuicio del autor al insinuar que en los blogs sólo se “escribe”, cuando no sólo se hace esto, y es más, se puede precindir de esta parte. Uno puede “bloguear” sin tener que “escribir” practicamente nada, debido a que Internet no es de papel, y también tiene cabida para fotos, videos, audios, imagenes y otros tipos de formatos.
Por último, ¿Qué ser bloguero no te distingue del resto? ¿Que importa? Todos nosotros somos seres humanos, y no hemos precindido de esta categoría.
Un escritor es el que escribe, dice el diccionario. Pero el concepto que anda generalmente entre la gente que gusta la literatura, es que el escritor hace arte, es un artista.
La gra mayoría de blogs no pueden presumir de arte. La mayoría son copistas de otros, o tiran en el blog sus pequeñas tonterías, o se creen periodistas porque cubren el keynote de Steve Jobs.
Es normal que los escritores y periodistas de toda la vida quieran mantener su trabajo tal como estaba mientras dure el impulso de los blogs. Criticar un término españolizado a existido siempre y así seguirá siendo. Pero la comparación que hace con Word, aparte de absurda (nadie se ha llamado a sí mismo Wordpresser o MovableTyper, que yo sepa), no enlaza bien la escritura tradicional con el blogging. Porque no son dos cosas iguales, lo queramos o no. El blogging ya ha adquirido, y va adquiriendo con el tiempo, matices propios y guías comunes en todos los blogs. Es mucho más dinámico, más vivo, más sujeto a cambio e interacción. No estoy diciendo que sea mejor que la escritura tradicional, aunque a mi modo de ver lo sea. Simplemente creo que los escritores y los bloggers deberían hacerse la competencia sana, por llamarlo de alguna manera. Alguien que lleva ahí tanto tiempo no debería frenar el impulso de algo joven, aunque le cueste su pan. Debería más bien aprender, adaptarse y adquirir las habilidades del ‘nuevo’.
Puede ser que no signifique nada. Pero el significado y la matización se la damos nosotros. La tribu electrónica hace que signifiquen algo y le hemos damos vida.
Y si no me creen, pues le pueden preguntar a Roland Barthes, a Saussure, a Eco o a cualquier otro gilipollas de la linguística moderna.
Uhh, que no todos los bloggers son escritores. En EEUU cualquiera que aporrea un teclado se considera escritor, pero es típico de la pobreza del lenguaje que utiliza esa pobre gente. Aquí hay escritores y escribidores, y estos últimos son mayoría.
Aunque Casciari se agrande, no deja de ser un escribidor y no sé si Mujer Gorda podría definirse como un blog propiamente dicho, aunque ahora parece que cualquier cosa fechada cronológicamente en sentido inverso es un blog.
Recuerden que blog, en su acepción más exacta, significa diario y no creo que ninguna obra de ficción encuadre en esa definición.
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