El idiota digital

Corsario publica un muy interesante artículo en el que traduce un post del blogger brasileño Henrique Costa Pereira: ‘La ética invisible de los blogs’, un compendio de 17 puntos básicos para aquellos que desean desarrollar su actividad en la Red de forma limpia y transparente, alejándose de una corriente preocupante y despreciable que comienza a extenderse en al ámbito de la blogosfera: la ‘bloggerfagia’ o ‘canibalismo digital’, que consiste básicamente en utilizar la plataforma de comunicación que ofrecen las bitácoras para el ataque personal, la injuria, campañas gratuitas de descrédito, la bronca, el espíritu skinhead y, en definitiva, para pervertir la verdadera esencia de esa joya de los derechos humanos que es la libertad de expresión.

Esta corriente está siendo protagonizada por individuos que, o bien desconocen en absoluto las mínimas reglas de convivencia y relación humanas, o bien desconocen qué es un blog (una página de expresión personal sujeta a múltiples enfoques y criterios), o bien conocen todo esto pero nos les importa demasiado en su estrategia del malmeter como medio para intentar elevar sus audiencias o, simplemente, alimentar su ego de mediocre aspirante a estrella de la Red. Es lo que todos conocemos (ellos nunca caerán en la cuenta) como troll o idiota digital.

Recomendamos vivamente la lectura completa del post de Corsario y, si te apetece, también la del original (en portugués), pero me gustaría extraer aquí algunas de las consideraciones que me parecen más sobresalientes:

1. Eres una persona antes que un blog.
Los blogs son personas pero tu no eres tu blog. Hay que tener claro que los blogs son creados por personas para personas, no para máquinas. No debemos olvidarlo al crear contenidos ni al leerlos.

9. Ignora a los trolls.
No les siga la corriente e indica a tus lectores que tampoco lo hagan. Las ofensas y discusiones sin fundamento sirven sólo para “robar” tiempo. Sé riguroso y borra sin ninguna pena los comentarios malintencionados y las críticas ofensivas y no constructivas.

12. Acepta y estimula las críticas y nunca entres en discusiones personales en público.
Acepta las críticas constructivas que puedan ayudar a mejorar su blog, no respondas a las crueles y que no aportan nada.

14. Se siempre honesto.
Cita las fuentes. No busques tener créditos por lo que no es tuyo, cita siempre las fuentes de inspiración de tus textos y de tus entradas.

16. Si te sientes decepcionado por alguien no lo escribas en tu blog, busca un amigo o escribe en un diario de papel una libreta para desahogarte.

Es así de sencillo: si crees que tus palabras no van a mejorar el silencio, entonces mejor evita el comentario. Si consideras que tus palabras van a ofender, se salen directamente del tema del post, llaman la atención sobre un posible error circunstancial del autor o se trata de una acusación grave que puede perjudicar seriamente al autor, entonces utiliza la vía de los caballeros: el correo electrónico. No te dará ‘fama’, pero te dará credibilidad. El autor te lo agradecerá y, si el comentario es acertado, no dudará en rectificar e incluso en citarte.

Todas los consejos me parecen muy razonables, acertados y, desde luego, completamente practicables por aquellos que llegan a la blogosfera con la saludable intención de aportar y recibir aportaciones. Para otros, sin embargo, me temo que no serán más que palabras huecas que jamás se verán tentados a considerar.

Actualización (25 jun-15.37 h): Tras repasar el original, he cambiado ligeramente la traducción de Corsario en el punto #16. ‘Diario de papel’ podía confundirse con ‘periódico’, y a lo que realmente se refiere es a un block o libreta.

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