“La basura musical y cultural no la engendra la SGAE ni la banca judía, sino sus consumidores. Los mismos que se han pasado a piratas cuando han tenido la oportunidad. Los que ahora lloran y piden un mundo mejor”.

Aprovecho la famosa sentencia de Microsiervos para introducir estas declaraciones la mar de sensibles contra quienes sostienen el business musical. Es decir, todos nosotros.

Piensa en Acam y acertarás.

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