La generación LOGSE está últimamente en boca de todo el mundo.

La LOGSE es una ley que no tiene más que detractores dentro y fuera de las aulas. No he oído hablar bien de ella a nadie, ni gente mayor ni gente joven, ni gente de derechas ni gente de izquierdas. Nadie. La primera vez que oí hablar de sus maldades fue cuando cursaba el CAP, apenas unos meses antes de aprobar la oposición. Uno de los catedráticos que nos daba clase nos la puso a caer de un burro. Aquello nos descolocó a muchos: ¿Era ese el sistema en el que tantas ganas teníamos de ingresar?

Sus lagunas y, sobre todo, sus meteduras de pata garrafales, están permitiendo que salga a la calle la denominada generación LOGSE, es decir, Jóvenes pero Suficientemente Mal Preparados. O dicho en cristiano, que no saben ni leer ni escribir como quien dice. ¿Os habéis parado a leer alguna vez con calma los titulares que a veces sacan algunos programas en la parte de abajo de la pantalla? Probad a contar las faltas de ortografía. Lamentablemente, la generación LOGSE ha llegado ya a los becarios de las televisiones.

Esta ley, en su tiempo pionera, o eso decían sus autores, se caracteriza por los siguientes puntos:

1-Para realizarla no se consultó al profesorado, sino a psicólogos y pedagogos. Que son los que están diariamente dando clase, y no los profesores. ( Estos profesores quieren ser el perejil de todas las salsas ).

2-Se instauró el principio de “nadie debe ser discriminado por razón de sus discapacidades”. Esto supuso la entrada en los institutos de enseñanza media de niños con discapacidades psíquicas y físicas. Según un profesor de Pedagogía del CAP que me dio clase, esta medida le dió al PSOE la mitad de su victoria electoral de 1982. Si tienes un hijo discapacitado lo único que quieres es que sea lo más “normal” posible. Y qué mejor que el hecho de que asista a un instituto y no a un colegio especial. Lo que no piensas es que tu hijo va a estar mejor atendido en un centro especial para sus necesidades, y por personal especializado. Sí, es cierto que hoy en día en los institutos hay orientadores y profesorado de Educación Especial, pero no dan abasto los pobres.

Lo que quiero que tengáis claro es que en los institutos tenemos niños con Down, niños con parálisis cerebral, niños hiperactivos, niños ciegos, niños sordos, niños con diversos niveles de retraso. Y no estamos preparados ni capacitados para atenderlos.Porque yo soy profesora de Enseñanza Secundaria, señores, no de Educación Especial. Y el profesorado de Educación Especial los saca del aula unas horas al día, pero el resto están en la misma clase que los demás.

Que alguien me diga qué hace un profesor digamos de Inglés con 25 niños normales y un niño paralítico cerebral. No sé si estos niños dan Inglés, es un decir. Qué haces como profesor, que alguien me lo diga. ¿Dejar a los 25 para atender al uno? Mejor, que me lo respondan los responsables de la ley.Eso sí, los padres, los pobres, tan felices en casa, pensando que su niño o niña va a un instituto “normal”.

3-La promoción automática. Y eso qué es, os preguntaréis.Pues eso consiste en que puedes pasar de curso aunque tengas asignaturas suspensas. Vamos, que los niños no repiten en la ESO. Directamente pasan. Oh, qué panorama más delicioso si nos hubiera tocado a nosotros. Quizá entonces yo no sería capaz ni de escribir este texto. Ahora entenderéis lo de los becarios de las televisiones con sus faltas de ortografía gordísimas. Que no sabes sumar y restar da igual, pasas. Que no sabes leer ni escribir da igual, pasas.

Yo tuve una alumna el primer año que trabajé que tenía suspensas 7 asignaturas de segundo de ESO y 5 de tercero. Estaba en cuarto.

Cuando cumplen 16 años llegan al tope de edad que les obliga la ley y pueden abandonar el instituto, muchos sin el título de secundaria.

4-La más importante, en mi opinión: no se puede obligar a permanecer en un instituto a niños que no les interesa lo más mínimo aprender. Así de claro. El aumentar la edad de escolarización obligatoria de los 14 a los 16 ha sido el mayor error de esta ley. Todos conocemos casos de nuestra época de estudiantes de alumnos que no acababan la EGB. Se hacía un poco la vista gorda. Hoy en día por ley deben asistir a clase, y además dos años más de regalo. A ellos no les interesa y a los padres les da igual. Algunos progenitores sólo insisten en que los niños asistan a clase para no perder una subvención que les dan, o para cobrar la ayuda de libros o transporte. Ni más ni menos.

Estos niños no sólo no hacen nada, es que no dejan hacer nada a los demás. ¿A quién se le ocurrió que por obligarlos a permanecer en el centro les iban a aparecer las ganas de estudiar? ¿Sabéis la cantidad de problemas que dan estos niños en un centro? No los podéis imaginar.

Por eso cuando oyes en la radio a gente que llama y dice que la culpa de cómo están los institutos la tenemos los profesores, ya que muchos somos malos enseñantes…pues te ríes por no llorar.

Share