“El representante de FAP, José Manuel Tourné, dejó claro que en estos momentos descargarse música y películas supone incurrir en un delito de “reproducción no autorizada de una obra protegida por Propiedad Intelectual”. Las penas oscilan desde 6 a 24 meses de privación de libertad y multas de 6 a 24 meses. Hasta el momento nunca se ha condenado a un usuario, pero los representantes de FAP alertaron de que cada vez hay más sensibilización de jueces y magistrados”.

Dos representantes de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP) y de los Productores de Música de España (Promusicae), José Manuel Tourné y José Luis Pérez Quintero, respectivamente, concedieron ayer una rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria para contar lo de siempre, de lo chungo que le va a la industria por culpa de lo mala malísima que es la ciudadanía. Pero no sé si porque tienen a Canarias por una región autista o poco cultivada, o simplemente porque ya han perdido la vergüenza del todo, en esta ocasión fueron un paso más allá de la ya cansina cantinela: directamente han dicho lo que ustedes pueden leer más arriba, contradiciendo sin rubor al mismo fiscal general del Estado y evitando, desde luego, mentar la diferencia entre actividad comercial y actividad sin ánimo de lucro, copia privada o el famoso canon compensatorio (¿es delito y encima cobras?).

Para mi sorpresa y perplejidad, estos mismos señores han estado varios días en las islas “formando a jueces y magistrados de Canarias en las medidas legislativas sobre la propiedad intelectual y en la persecución de la piratería”, lo cual me aterra por el tipo de ‘formación’ que puedan ofrecer estos señores con tamaños disparates y me provoca una duda: ¿es legal que asociaciones que representan a entidades privadas con ánimo de lucro ‘formen’ a los jueces en este país? Como lo dudo mucho, dejémoslo en que simplemente ‘trasladaron al estamento judicial sus inquietudes’.

En Internet ya pueden leer el tema y mañana, lo mismo, pero en los diarios locales. En ambos casos, mucho me temo que tomando estas manifestaciones como verdades absolutas. Sin un pero que yo sepa. Bueno, un pero sí. Mañana les cuelgo el Editorial de ‘La Gaceta de Canarias’.

Actualización (26 oct-18.19 h): Lo prometido es deuda. Aquí va el Editorial de hoy del periódico en el que trabajo en respuesta a estas manifestaciones:

“El acceso libre a la cultura es un derecho inalienable del ser humano, un derecho que ha permitido ir construyendo entre todos ese gran pozo de saber y creatividad que es el acervo cultural universal y cada una de sus expresiones concretas. La cultura fue siempre libre y abierta, transmitiéndose de uno a otro primero por vía oral y luego escrita, si bien el acceso a la misma fue evolucionando en la misma medida que lo hicieron los sistemas sociopolíticos y económicos en que estuvo inmersa.

Fue con la irrupción de la industria en el ámbito de la creación cuando se hizo necesaria la creación de la figura legal del copyright o derecho de autor, para proteger precisamente a los creadores de los desmanes y abusos protagonizados por la propia industria, garantizando el respeto a la autoría de las obras, la cesión o no de derechos y la remuneración por el uso de sus creaciones cuando existiese ánimo de lucro, es decir, tuviera un uso comercial… ¡y no como restricción del acceso a su obra por parte del público!

Desde entonces, la industria ha ido creando rentables emporios sometiendo a los creadores a contratos leoninos y condiciones de explotación que, de ser rechazados, suponen la automática marginación y el olvido. De paso, la industria, en un afán lucrativo grotesco, ha intentando sedimentar en la sociedad la idea de que acceder o compartir cultura sin ánimo de lucro es un atentado contra el creador y un delito. Es decir, el mundo del revés, aquellos contra los que para proteger a los autores hubo que crear una legislación concreta pretenden desviar esa protección contra los usuarios y prohibirles su derecho fundamental a la cultura.

Afortunadamente, en países como España, la copia privada y compartir cultura sin ánimo de lucro no son delito, como bien ha venido a confirmar una reciente circular de la Fiscalía General del Estado, por lo que afirmaciones tan falaces como las vertidas ayer por la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual en la capital grancanaria son, simplemente, insultantes para una sociedad medianamente inteligente.

En los tiempos de la revolución tecnológica, a la industria sólo le queda un camino: la reconversión de su modelo comercial a los tiempos que corren en pos de un mercado justo y equitativo. Siempre será más honesto y productivo que continuar lamentándose por el fin de un modelo caduco y, sobre todo, que proseguir insultando y engañando a sus clientes”.

Actualización (27 oct-01.35 h): Mi gran duda, resuelta. Ver P2P: Ustedes (la industria) no son la Ley.

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