Utilizo aquí el término ‘autistas’ en sentido metafórico y según la segunda acepción del DRAE:

“2. m. Med. Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno”.

y me perdonarán tanto unos como otros, empresa y víctimas de esta terrible enfermedad, pero es que la definición me viene como anillo al dedo para explicar mi postura ante el desencuentro que se ha producido entre Electronic Arts (EA), compañía líder en el campo de los videojuegos, y Weblogs SL, la plataforma de blogs comerciales de Julio Alonso.

Leo y releo el post de Julio y no doy crédito a lo que veo: EA le retira una invitación a Vida Extra para la presentación mediática de ‘Comand & Conquer 3‘ por haber detectado cuatro posts en dicha bitácora donde sus productos no salen bien parados. He consultado los cuatro artículos y sólo quizá en el que se hace referencia a ‘El Padrino‘ podamos encontrar alguna sobredosis de mala milk, aunque todo está bien documentado y debidamente experimentado por César Saiz, su autor, y, además, contrastado con aspectos positivos y negativos. En general, críticas muy sensatas y constructivas que cualquier compañía moderna no dudaría en tomar en consideración para la mejora de sus productos más allá de que las formas sean más o menos de su agrado.

¿Es buena la estrategia de EA de entregar su alma sólo a aquellos que le rindan pleitesía? ¿Puede esperar una empresa que sólo se hable bien de sus productos? ¿Es sano? ¿Puede o debe mantenerse este criterio en la era de la comunicación y conversación globales? ¡No, no y no! Hace poco me han pedido asesoramiento para la implantación de un sistema de blogs en una empresa canaria. Junto a la percepción de las ventajas de establecer un sistema de comunicación directo con clientes y usuarios, el temor: ¿tenemos que permitir los comentarios negativos? ¡Por supuesto! Y es bueno que los haya, igual que los positivos, porque serán la única forma de calibrar nuestros aciertos y errores y de trazar un camino efectivo hacia el éxito del proyecto.

Cabe distinguir aquí entre la crítica ponderada, documentada o constructiva y las campañas orquestadas, berrinches o afanes difamatarios marcados por ese ‘estilo troll’ al que tan acostumbrados estamos ya en la blogosfera. Porque una cosa es conversar y otra liarse a navajazos, y porque realmente dos no conversan si uno no quiere.

Quien no entienda ya, o asuma a corto plazo, que el ‘ecosistema’ de los mercados a cualquier escala pasa necesariamente por la presencia y proyección en Internet, y que inevitablemente esto conlleva la democratización de los recursos, canales y estrategias de marketing y difusión, están abocados al fracaso. Quienes pretendan mantenerse ajenos al feedback, al pulso crítico de sus clientes, es decir a ser parte de la conversación con todo lo que eso conlleva, intentando protegerse en el interior de una burbuja hermética de loas y bendiciones, corren el riesgo de morir asfixiados en el propio hedor de sus halagos.

Como el autista, el empresario obtuso y descolocado ve en el contacto con los demás un peligro y no una oportunidad o una ventaja. Por eso “intenta mantener absolutamente estable su entorno”, ignorando que la estabilidad como concepto absoluto es sinónimo de inmovilismo, regresión y cobardía. Tres conceptos intolerables en cualquier emprendedor que se precie. Y, sí, desde luego que es un síndrome muy infantil.

Opiniones: Error500 | Denken Über | Enrique Dans |Surfeando | A la sombra de mi sombra | Ecetia | La Nit del Joc

Actualización (01 dic-19.22 h): EA reacciona en positivo, tal y como nos cuenta Julio Alonso:

“Esta mañana se ha puesto en contacto con nosotros una persona responsable de EA para pedirnos disculpas por la nota enviada y para intentar reconducir la situación. Las hemos aceptado y en breve nos reuniremos con ellos para ver cómo podemos construir con ellos una relación normal igual que tenemos con otros muchos fabricantes. Han tenido la valentía de reconocer su error y creo que por nuestra parte era de justicia hacerlo público”.

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