El Ministerio de Cultura sigue (en la mejor de las hipótesis) anclado en el Jurásico intelectual, social y, peor aún, cultural, y vuelve a la carga con otra de esas campañitas falaces y tendenciosas que buscan meternos a todos el miedo en el cuerpo y hacernos sentir culpables por el ejercicio de un derecho fundamental como es el del libre acceso a la cultura o, en su defecto, el de un sistema de acceso justo, equitativo para creadores y consumidores, limpio y transparente. El nuevo lema es todo un ejercicio de demagogia: ‘Contra la piratería, defiende tu cultura’. ¿Mi cultura o los dividendos de un sector que se niega a evolucionar y adaptarse a las nuevas tecnologías y modelos de mercado?

Les dejo algunas perlas:

“El mensaje de estas medidas rechaza la permisividad de este tipo de infracciones [las descargas] y profundiza en la necesidad de protección del trabajo y la inversión cultural, no sólo por tratarse de un justo derecho de creadores y productores, sino también como defensa de la riqueza social y económica que genera la cultura a todos los ciudadanos”.


No, señora ministra, la cultura genera, sobre todo, riqueza intelectual y, como derivado, también social. Pero esa riqueza económica de la que nos habla sólo se genera en beneficio de unos pocos, que son, precisamente los que a su vez explotan hasta la humillación a los auténticos artífices de todo este tinglado: autores, intérpretes y consumidores.

“En la campaña aparecen reflejados todos los sectores de la creación: cine, música, creación visual, libro y software, y se insiste en el uso responsable de Internet y el carácter ilícito de las descargas no consentidas”.

Tendrá usted que explicarle este extremo a su fiscal general, salvo que no crea usted necesario tomar en cuenta a la Justicia. Descargarse música a través de Internet no es delito mientras no exista ánimo de lucro, aunque puede consituir un ilícito civil, siempre y cuando así lo dictamine un juez. Por tanto esa afirmación resulta cuanto menos gratuita y exagerada, y desde luego muy peligrosa viniendo como viene de una institución del Estado como es su Ministerio. La gravedad que se pretende infundir con esa sentencia no se corresponde con el carácter que le otorga la Justicia española.

“Se transmitirá por medio de anuncios en televisión, en salas de cine y DVD, con cuñas de radio, inserciones en revistas especializadas, banners en internet y acciones especiales como la guionización de series de éxito o la presentación de programas de entretenimiento con menciones específicas al tema. También se divulgará a través de patrocinios, propuestas para el día de la propiedad intelectual y actuaciones concretas en bibliotecas y universidades”.

Vamos, que se va usted a gastar buena parte del dinero que aportamos todos los ciudadanos en defender los intereses de unos pocos y en tratar, una vez más, al conjunto de la ciudadanía como presuntos, o casi sin presuntos, delincuentes. Espectacular.

Y poco más que añadir: cuando un Gobierno se ve superado incluso por aquellos a los que dice defender, creo que va siendo hora de irse replanteando ciertas estrategias o directamente de ir pensando en la dimisión.

Contra la piratería, defiéndanos usted de la industria y sus excesos. En otras palabras, defiéndanos usted de la piratería industrial y déjese ya de majaderías.

Share