He pasado un día muy divertido, no sólo por el juego que me traía entre manos con el hackeo-infección simulado del bloooog, sino sobre todo por la excelente respuesta de la mucha y muy buena gente que se pasa por esta bitácora. No me ha pesado nada haber sacrificado algo de culto a la actualidad y bastante del dolor que aún me atenaza para disfrutar de una jornada de complicidad, risas e imaginación en su compañía.

Por supuesto, como el 99,9999% de los muy inteligentes lectores de Mangas Pochas Verdes pudieron adivinar inmediatamente, el único virus presente en esta bitácora era el de la inocencia, el virus 28-D, mezclado eso sí con algo del arrebato que, de vez en cuando, hace presencia en mí.

Pues bien, paso a relatarles la historia de esta inocentada que tan bien hemos llevado en hilarante armonía ustedes y yo:

Tengo un virus en el bloooog

1.- Les puedo jurar sin temor a excomulgarme que ayer a estas mismas horas, es decir a eso de la medianoche y algo más, me devanaba los sesos intentando buscar la broma perfecta. Llevaba casi todo el día en cama y, aunque desde hacía días había pensado hacer algo para la ocasión, lo cierto es que me había sido imposible pensar en algo concreto. El tiempo corría y lo suyo era lanzarlo al comenzar la jornada. Para colmo, ya veía cómo otros ilustres de la blogocamaradería comenzaban a lanzar sus propuestas: José Luis, Antonio y Guillermo con su fusión (curiosamente se me había ocurrido proponerle a Antonio eso mismo + Mangas Verdes, algo así como ManBrú ePocket); el siempre sorprendente Javi Moya y su mudanza a Spaces; la gente de Canarias Bruta y la nueva temporada de la Televisión Canaria; David Bravo y su hilarante canon sobre las psicofonías… Argggg y yo devorando cigarrillos en el balcón contra toda prescripción médica, creativa y blogosférica.

2.- Manolo, concéntrate, fue lo primero que se me vino a la cabeza. De seguir así, mañana tendrás clavado en el corazón el pudo haber sido y no fue de la bromilla y como dos mil litros de nicotina en los pulmones, por no hablar de la numantina herida que se resiste a cerrarse en tu pie. Fale. What can I do in a night like this? Pues cargarte el blog. Ufff, ¿y eso cómo se hace? Muy fácil, tan sólo debes tenerlo en WordPress… “Coño” (dijo una voz que en absoluto era la mía).

3.- Bien, la idea estaba clara. Más o menos. Mangas Verdes había sido atacada por algo o alguien, pero ¿de qué modo? ¿Diseño? ¿Contenidos? ¿Código? Entonces recordé la existencia del plugin Text Replace (made by Scott Reilly) que hacía algo así como reemplazar el texto de tus posts. Bien, el plugin sirve fundamentalmente para evitar tener que repetir términos y enlaces que usas con mucha frecuencia. Por ejemplo, escribes simplemente ‘wp’ y en el post te aparece automáticamente WordPress. Así, con enlace y todo.

4.- ¿Podría entonces hacer que determinadas letras y palabras se mostrasen también de distinto modo en esta broma y, sobre todo, sin afectar en nada al blog, es decir a los textos originales y las bases de datos? ¡Síiiiiiii! Text Replace no actúa en modo alguno sobre las bases de datos, tan sólo cambia los caracteres a la hora de ser mostrados cuando la página es requerida. ¡Genial!

5.- Pues, manos a la obra: hacer un backup de la base de datos (uno nunca sabe qué le depara el destino), bajarse el plugin, descomprimirlo, activarlo, hackearlo debidamente para determinar qué palabras y términos deberán cambiar y cómo cambiarán, activar el plugin y cruzar los dedos. Y ahí me tienen a las 3 de la madrugada haciendo el ganso con mi propio blog: que si ‘o’ por ‘ooo’, que si ‘blog’ por ‘bewatermyfriend’, que si ‘día’ por ‘tralara’, que si ‘Mangas Verdes’ por ‘Mangas Pochas’… vamos, lo normal en esta época del año.

6.- Entonces comenzó el juego y la complicidad. El montaje parecía surtir el efecto esperado: la gente no se lo creía (hay excepciones), pero le daba igual. Le divertía y me divertía a mí también a la vez. Creo que es el auténtico objetivo de toda broma sana. Y, como el plugin lo permitía, yo le seguía el juego también, inventándome soluciones que iban a peor, con nuevos caracteres ‘hackeados’, volviendo atrás… Impagable.

7.- Finalmente a eso del mediodía se me ocurrió que si el blog estaba infectado, lo estaba de verdad. Y decidí añadir un toque de diseño con la irrupción de rosadas erupciones por toda su piel inmaculada. Pues nada, se le añade una imagen al background en la hoja de estilos y a cascar la mandíbula. Y sí, me gustó.

Tengo un virus en el bloooog

8.- La última vuelta de tuerca fue el anuncio innecesario de que todo era una bromilla y que se acababa ya, para darme cuenta inmediatamente de que nada había cambiado. El blog seguía igual de ‘hackeado’ y para eso sí que no tenía respuestas. Bueno, sí que la hubo al finalizar el día: deshabilitar el plugin Text Replace (que, por cierto, había rebautizado como Fun fun fun para no dar pistas a los posibles investigadores). Y Santas Pascuas. El blog volvió a la normalidad en un plis plas.

Reitero mi agradecimiento a los cobloggers y lectores por haberse tomado la broma como lo que es, un ejercicio de juerga virtual con el exclusivo ánimo de hacernos pasar a todos una jornada feliz. Las reclamaciones, a WordPress, por permitir semejantes tropelías 😉

Para quienes tuvieron la inmensa suerte de no pasarse por aquí este 28-D (los tengo a todos fichados), les dejo las capturas de pantalla del post desesperado y de la bitácora en pustulante erupción.

Gracias a todos. Ha sido un placer.

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