El recorte de libertades al amparo del antiterrorismo continúa adelante en Estados Unidos, donde el demócrata de toda la vida George Bush Jr. acaba de sorprender a propios y extraños al exigir que el FBI pueda abrir cualquier correspondencia sin la pertinente autorización judicial. Según leo en The Seattle Times, hace cosa de un año ya el New York Times descubrió un programa secreto que permitía el acceso sin autorización a las llamadas telefónicas y el email, lo cual da una idea de hasta dónde puede llegar esta cruzada involucionista.

Por ahora, los expertos consultados ven remota dicha posibilidad, ya que el correo está protegido por una ley postal que exige la aprobación de un juez para hurgar en la correspondencia. ¿Pero no había también una ley que protegía las telecomunicaciones y la privacidad en Internet? Al menos, ahora no podrán decir que la culpa es de Sadam.

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