iPhony

En este caso no se trata de intentar coartar el derecho a la protección de fuentes para mantener a salvo sus secretos empresariales, sino de algo aún más sorprendente, caprichoso y reprochable: coartar el derecho a la información para defender el copyright de sus productos. Apple ha comenzado a enviar cartas de ‘cease & desist’ (cese y desista) a varios bloggers que han tenido la ‘osadía’ de escribir y enlazar hacia páginas en las que se ofrecen iconos y estilos de escritorio basados en los del iPhone para soportes como Windows Mobile (ya eliminados) o Palm.

Nótese que no estamos hablando, aunque también podríamos cuestionarlo y discutirlo, de que Apple defienda su marca y su imagen de la forma más agresiva que prefiera, lo cual la llevaría a denunciar, en todo caso, a quienes hayan copiado sus iconos y los comercialice; sino de un ataque contra alguien que se hace eco en su bitácora de la existencia de este material, tal cual lo estoy haciendo yo aquí en Mangas Verdes, aunque de forma indirecta. Vamos, lo que en el periodismo de toda la vida se conoce como ‘matar al mensajero’. Porque el delito, si lo hay (eso tendrá que determinarlo un juez), es de quien comete el acto, no de quien lo cuenta.

En España, por ejemplo, este ataque de Apple no tendría consecuencia alguna si nos atenemos a la sentencia del ‘caso ONO contra ajoderse.com’, en la que se dice claramene que enlazar hacia una web que ofrezca contenidos presuntamente ilegales no es ilícito, salvo que exista sentencia firme en contra de dicha web y el ‘enlazador’ tuviera conocimiento de dicha sentencia.

Pero lo que más me sorprende de Apple es su doble moral con respecto al copyright: ignorando por un lado los supuestos derechos de unos y defendiendo con algo más que uñas y dientes los suyos propios. Atentar o recurrir sistemáticamente al ataque contra la libertad de expresión o de información son tics propios del fascismo. Apple debería comenzar a reconsiderar seriamente sus relaciones externas y su estrategia con la blogosfera. Igual algún maquero debería informar a la compañía que existe una cosa que se llama ‘conversación’.

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