Acabo de leer la noticia y aún me estoy dando masajes en las neuronas. Si a alguien le cabe alguna duda de hasta dónde puede llegar la estupidez de algunos que se hacen llamar políticos, no tiene más que echar un vistazo a la increíble propuesta del senador demócrata Carl Kruger en el Estado de Nueva York:

“El senador Carl Kruger planea introducir una legislación que prohibiría a la gente escuchar música desde sus reproductores MP3 portátiles, así como utilizar dispositivos electrónicos que puedan disminuir la atención del peatón cuando se encuentre cruzando la calle. La legislación también se aplicaría a peatones que usan iPods y otros reproductores MP3, Blackberries, teléfonos móviles u otros dispositivos”.


¿El motivo? La muerte de algún despistado que no se percató de un atropello por ir demasiado ensimismado escuchando su iPod o de algún incauto que fue víctima de los carteristas por idénticas razones. Vale, ¿y entonces por qué no prohibir directamente los coches, o las carteras, que han demostrado su ineficacia para mantener a buen recaudo nuestro dinero? ¿O las playas, donde se consuman numerosos robos cuando uno deja los bártulos para darse un chapuzón? ¿O la televisión? ¿O los transistores, especialmente en jornadas futbolísticas? ¿O el periódico, cuya lectura por parte de algún viandante ensimismado ha provocado más de un esguince de tobillo?

En fin, sencillamente patético. Y luego quieren que nos tomemos en serio este sucedáneo de política y de políticos con los que tenemos que bregar.

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