Lo había anunciado Pedro Farré hace apenas una par de semanas un año, y ya comienza a hacerse efectivo: “La SGAE denunciará a todas las webs donde se insulte a sus directivos“. Ahora, tras la victoria provisional sobre la Frikipedia y la Asociación de Internautas, llega la euforia. Una euforia que le puede estar conduciendo a un terreno pantanoso del que le resulte muy difícil salir.

La SGAE inicia sus primeras escaramuzas contra la blogosfera, un espacio en el que, desde luego, no está muy bien considerada. Y lo hace tanteando el efecto de sus amenazas contra uno de los ilustres, el amigo Julio Alonso, editor de Merodeando y alma máter de la red comercial de bitácoras Weblogs SL. Pero lo hace rematadamente mal: exigiéndole la retirada de un post de abril de 2004 (tres años atrás), en el que simplemente da cuenta del inicio y consolidación del famoso Google Bombing que colocaba a la sociedad en el primer lugar de los resultados cuando se buscaba la palabra ‘ladrones’. Post que ahora aparece en primer lugar de dicha búsqueda, una vez que Google ha actuado contra los efectos de esas ‘bombas’ en su indexador.

Pues bien, resulta claro que Alonso ni insulta a la SGAE ni mucho menos a sus directivos. No insulta a nadie. Se limita a informar y a apuntar hacia otros artículos en los que se analiza su sistema de recaudación. Es decir, informa. E informar no es delito hoy por hoy ni en España ni en cualquier país democrático que se precie. Sin contar con el factor temporal que supone actuar contra un post escrito hace tres años. ¿Cómo es que no se actuó entonces? ¿Podríamos exigir la retirada de tal página de un libro o periódico publicado años atras? Inaudito.

Enrique Dans tiene un estupendo post en el que refleja muchos argumento que comparto. Pero déjenme expresarle aquí mi extrañeza por la actitud del organismo que preside Teddy Bautista. Puño de hierro y mandíbula de cristal. ¿Cómo puede la SGAE extrañarse de que alguien les llame ‘ladrones’ cuando ellos mismos y algunos de sus asociados no se cansan de tildar de ladrones a millones de españoles por realizar copias privadas o descargarse archivos de Internet? ¿Es que el insulto es lícito sólo cuando va en la dirección que conviene?

Yo, de la SGAE, me lo haría mirar. Si ésta va a ser su estrategia, no le arriendo las ganancias. Una cosa es aferrarse a la Ley para que la cosa no se le desmadre, en legítima defensa allí donde considere que ha sido vulnerada su dignidad. Y otra cosa es pasar al ataque intentando vulnerar derechos básicos como son la libertad de expresión y de información.

Más que nada por tres motivos:

1.- La Justicia y la Constitución protegen con todas sus armas estos derechos fundamentales.

2.- La blogosfera es muy suya para lo suyo. Y una demanda o defensa colectiva de miles de bloggers contra la sociedad, además del efecto en la opinión pública, puede convertirse en una batalla jurídica de enormes proporciones en la que los bloggers son los menos que tienen que perder.

3.- Si, además de la blogosfera, las asociaciones de consumidores y ciudadanos de a pie deciden demandarla por llamarlos ‘ladrones’, estaríamos no ya ante una batalla, sino ante un escándalo que puede marcar un antes y un después en la pervivencia misma de esta sociedad privada. Algo de lo que cualquiera con dos dedos de sentido común se cuidaría muy mucho, si no por ella misma, al menos sí por sus representados.

Algunos sectores ya han comenzado, pero lo que realmente procede es una revisión de sus esquemas y planteamientos ante el inevitable desarrollo de las tecnologías y de la concepción del derecho de autor. Aprovechar las nuevas vías que se abren, en lugar de aferrarse a las que se cierran, y lavar su imagen emprendiendo la reconversión que todos, incluidos muchos creadores, demandamos, antes que recurrir al enfrentamiento con la gran mayoría de la sociedad o a emprender más que dudosas acciones legales contra quienes libremente informan o se expresan.

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