Planeaba sobre la blogosfera española desde hace ya algún tiempo una cierta inquietud por las declaraciones de varios sectores que amenazaban con perseguir no sólo a las bitácoras que los ‘difamaran’, sino incluso a aquellas que presentaran comentarios de los lectores en que se hiciese lo propio. De las amenazas se pasó a la acción con casos como el de la ‘SGAE vs Merodeando, en el que la entidad de gestión instaba a Julio Alonso a borrar el artículo en cuestión, “comentarios incluidos”, baja amenaza de emprender acciones judiciales.

Aunque la ‘lógica’ estaba (y está) a favor del los bloggers: yo puedo responder por mis posts, pero no por los comentarios de los lectores; la cosa no está nada clara, debido, entre otras cosas, a la confusión que preside este proceso de adaptación de ‘lo legal’ a los retos que imponen las nuevas tecnologías y, especialmente Internet. Confusión que se disipó en Estados Unidos hace poco más de mes y medio con la confirmación por parte de la Corte Federal de que los bloggers no son responsables de los comentarios vertidos en sus bitácoras.

Bien, pues ahora la Audiencia Provincial de Madrid acaba de fallar a favor de Iván Fresneda, un joven blogger condenado en Julio de 2006 a pagar 200 euros por un comentario que un usuario anónimo dejó en su blog, a pesar de que sus abogados facilitaron la IP y otros datos del comentarista, y de que el Ministerio Fiscal había retirado su acusación.

¿Supone esto un reconocimiento tácito del derecho del blogger a no responder por los comentarios de los usuarios? Probablemente, no, para eso haría falta un fallo que creara jurisprudencia o una ley que lo especificara claramente. Pero sí que supone un rayo de esperanza y un espaldarazo para todos aquellos que apostamos por la libertad de expresión y por que la responsabilidad sea de quien emite su opinión, no de quien la permite.

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