Estar malito es lo que tiene, que te pones a buscar por Internet información acerca de tu enfermedad y vas pasando de un sitio a otro hasta que, de repente, te llama la atención un enlace o un titular, pinchas y llega el pasmo. Es justamente lo que me ha pasado a mí indagando acerca de los cálculos renales y esta curiosa página sobre meteorismo crónico escrita por el doctor Luiggi Accatino, a quien no tengo el gusto de conocer. El artículo se mueve en un tono de bastante rigor científico-clínico, por eso, cuando al final uno se topa con la clasificación de las ‘ventosidades rectales malolientes’, no puede evitar la carcajada. De la ciencia a la literatura golfa en un plis plas. Y qué quieren que les diga, en estos momentos casi me quedo con esta última:

Clasificación de los gases, según su sonoridad:

  • Ruidoso o típico: asombra, pero no asusta.
  • Esforzado: exige un poco de esfuerzo, pero su resultado es incierto, porque puede caer en la categoría de acompañado.
  • Transeúnte: va al compás de cada paso. Hay personas que, después de muy penoso y largo entrenamiento, incluso logran generar notas musicales.
  • Silenciosos o bufas: los hay troceados, en que hay un esfuerzo de la persona por su aroma, silencioso y mortal. Son indicados para disolver reuniones.
  • Perfa: la bufa menos intensa, con olores reconocibles, como a ajo.
  • Calefa: con olores químicos, fermentados, lácteos, ácidos, dulzones.
  • Con acompañamiento: están los volcánicos, los con bragas y los burbujeantes.

El autor atribuye la clasificación a “Antonio Solaz, destacado académico de Valencia, España”, del que tampoco he podido encontrar nada en la Red. Pero, vamos, que ni el mismísimo Camilo José Cela. Impagable.

(Si quieres aportar alguna nueva categoría a este interesante recopilación, no tienes más que indicarla en los comentarios).

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