No sabemos si a la juez Jacqueline Chooljian se le ha saltado una tuerca o si se trata de un peligroso precedente del que hay que tomar nota porque puede acabar convirtiéndose en norma en el futuro. El caso es que esta señora, que ejerce en el Distrito Central de California, acaba de ordenar a los responsables de TorrentSpy, uno de los principales buscadores de torrents en la Red, que monitorice y grabe la actividad de sus usuarios incluso sin el consentimiento de éstos. Según se asegura en Slashdot y se deja entrever en TorrentFreak, estos informes de actividad serían remitidos posteriormente a la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA) para así facilitarle su batalla contra la ‘piratería’.

Es decir, que una autoridad judicial actúa como brazo ejecutor de un grupo particular en contra de millones de usuarios, permitiendo el acceso a información pesonal en nombre de un supuesto delito (los demandados recuerdan que permitir búsquedas en la Red no lo es). Inaudito. De hecho, según recoge TorrentFreak, se trata de la primera sentencia de estas características en Estados Unidos y parece que también la única en el marco de las sociedades democráticas. Una orden que les obligaría a cambiar su política de privacidad, donde desde siempre se ha podido leer:

“TorrentSpy.com is committed to protecting your privacy. TorrentSpy.com does not sell, trade or rent your personal information to other companies. TorrentSpy.com will not collect any personal information about you except when you specifically and knowingly provide such information.”

Algunos, cuya obligación es velar por el interés general, continúan empeñados en sostener un sector del mercado minoritario y caduco incluso pasando por encima de las libertades y derechos fundamentales de la ciudadanía. En España ya se han producido las primeras intentonas, por ahora sin éxito, y con el agravante de que en nuestro país compartir música sin ánimo de lucro, dentro o fuera de Internet, no es delito.

La indignación en la Red estadounidense es mayúscula y asociaciones pro derechos del cibernauta, así como los propios responsables de TorrentSpy, ya ha anunciado acciones contra esta medida. Esperemos, por el bien de la cultura, de la Red y del progreso, que sean capaces de frenar esta locura. En cualquier caso, los responsables del sitio han declarado ya a varios medios que están dispuestos a impedir el acceso de usuarios de EEUU al servicio, antes que monitorizar su actividad y remitir sus datos a terceros.

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