De poco han valido las respuestas argumentadas y la vía del diálogo abierta por el equipo jurídico que defiene a Merodeando: la SGAE ha hecho efectiva su denuncia contra Julio Alonso a cuenta de un post informativo sobre el famoso Google Bombing. Como bien arguye Julio: ni fue el primero ni es el único ni el más ofensivo contra la sociedad. ¿Se castiga, entonces, el buen posicionamiento de una página? ¿Se trata de un castigo ejemplar por parte de quien aspira a controlar Internet? Lamentable y, mucho me temo, que contraproducente también. Le reclaman “9.000 euros, más las costas del juicio, más retirar el post, más publicar una rectificación”. Ahí es nada:

“La causa fundamental de esta demanda, a mi entender, es que el post en cuestión salía como primer resultado en la búsqueda en Google de la palabra ladrones, después de que consiguieran que Google modificase su algoritmo para dificultar los Google bombings y que, como consecuencia, no saliese ya la página de la SGAE como primer resultado. Pues bien, ahora parece que también les han convencido de que dicho post no debe aparecer. Buscando ahora mismo, sólo sale el post que habla sobre la demanda en tercer lugar y la página de la SGAE en cuarto lugar. Al pie de página, Google indica que han retirado dos resultados de la búsqueda en cuestión por un requerimiento legal”.

Ánimos, Julio.

Actualización (27 jun-15.36 h): Veo que el asunto ya ha saltado a los grandes medios y que la contestación de los usuarios es grande y manifiesta.

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