Ayer tuvo lugar el juicio contra alasbarricadas.org como consecuencia de la querella interpuesta por Ramoncín-SGAE por presunta violación del derecho al honor. Ramoncín denunció al portal por los comentarios de unos usuarios sin que, según los demandados, mediara contacto previo alguno y a pesar de que los comentarios fueron retirados en cuanto se tuvo conocimiento de la denuncia.

El juicio apenas ha durado tres cuartos de hora y se ha celebrado a puerta cerrada por decisión judicial, lo que impidió el acceso a la sala al grupo de personas que había acudido para solidarizarse con la web (aunque no una concentración de la CNT ante la sede de la SGAE). Los propios demandados aseguran que el fiscal les dio la razón y pidió una sentencia absolutoria, si bien no están muy convencidos de que el resultado final les favorezca.

La importancia de este juicio, más allá de los comentarios a los que se alude, que pueden ser más o menos salvajes, es que se intenta condenar a los webmasters por las opiniones de terceros, es decir de los usuarios, y no a éstos, que son los verdaderamente responsables de sus actos y palabras. Si prospera la demanda de Ramoncín-SGAE se sentaría un grave precedente que llevaría directamente a todo responsable de una web a rendir cuentas de lo que otros expresen, algo que no sólo atenta contra el sentido común, sino contra la libertad de expresión y mucho me temo que contra alguna que otra cosa más.

Los responsables de alasbarricadas.org atendieron a los medios antes del juicio y entregaron un dossier (PDF), en el que se afirma:

“Todo indica que este juicio forma parte de una estrategia global que mantiene la SGAE para sentar precedente, y así hacerse con el control de contenidos en internet. Esto se produce tras varios intentos fallidos de introducir este supuesto en borradores de ley”.

Se espera que la sentencia se haga pública en unos días.

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