Pau Gasol

Lágrimas, incredulidad y decepción. Perder una final por un punto tras un desastroso partido es lo que tiene. España le ha cedido el trono europeo a Rusia en bandeja (59-60). Tres minutos de talento y demasiados de anarquía, nerviosismo y desacierto, especialmente en ataque, bajo los aros y tiros libres. En fin, subcampeones, que no es poco. Igual con menos gafes entre el público…

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