Finalmente se han cumplido los peores pronósticos: la web alasbarricadas.org ha sido condenada en primera instancia en la querella interpuesta por Ramoncín por supuesto atentado contra su honor a raíz de los comentarios de algunos usuarios. La sentencia (PDF) tiene su miga porque, a mi modo de ver, contempla primero pero ignora después un aspecto clave, que ya ha servido para absolver a otras webs, como es el de que sólo puede condenarse a un prestador de servicios (responsable de un foro, por ejemplo):

“Cuando un órgano competente haya declarado la ilicitud de los datos, ordenado su retirada o que se imposibilite el acceso a los mismos, o se hubiera declarado la existencia de la lesión, y el prestador conociera la correspondiente resolución, sin perjuicio de los procedimientos de detección y retirada de contenidos que los prestadores apliquen en virtud de acuerdos voluntarios y de otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse”.

En lugar de esto, el fallo se acoge a otro confuso capítulo de la LSSI en el que se obliga a los responsables de webs comerciales (que reciban dinero por cualquier vía) a presentar en el propio sitio todos los datos de contacto, o al menos aquellos que permitan una efectiva localización. Alasbarricadas.org ofrece su cuenta de correo, pero a la juez no le ha parecido suficiente (¿?).

Insistimos en la gravedad de este caso porque de prosperar en ulteriores instancias crearía un grave precedente haciendo responsables a los webmasters de los comentarios vertidos por los usuarios y sin que medie una resolución judicial que los declare ilegales de por medio.

Alasbarricadas.org piensa recurrir y, o mucho me equivoco, o finalmente acabarán dándole la razón porque, independientemente de las expresiones más o menos salvajes de los comentarios en cuestión, la libertad de expresión prima sobre el derecho al honor y la declaración de ilegalidad de contenidos ha de ser necesariamente previa a una denuncia por albergarlos o mantenerlos.

Al menos yo lo veo así.

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