Está visto que los grandes poderes sólo están dispuestos a reconocerle a los bloggers los aspectos más negativos de su condición de comunicadores. Si hace un par de años era un juez estadounidense el que sentenciaba que un blogger era lo mismo que un periodista a la hora de responder ante la Ley, ahora es Reporteros sin Fronteras la que viene a certificar en su ‘Clasificación mundial de la libertad de prensa 2007’ (PDF) que bloggers y periodistas están igual de amenazados por los represores de la libertad de expresión que abundan en el planeta:

“Internet ocupa un lugar cada vez mayor en la cuenta de atentados a la libertad de expresión. Este año han sido varios los países que han retrocedido en la clasificación a causas de violaciones graves y repetidas a la libre circulación de información en la Web.

En Malasia (124) por ejemplo, pero también en Tailandia (135), Vietnam (162) y Egipto (146), han detenidos a bloggers y han cerrado, o hecho inaccesibles, sitios informativos. “Estamos muy preocupados por la multiplicación de los casos de censura en la Red. Cada vez hay más gobiernos que se percatan del papel esencial que puede jugar Internet en la lucha por la democracia, y crean nuevos medios para censurar la Red. Ahora, las autoridades de los países represivos atacan a los bloggers y a los periodistas digitales con la misma fuerza que a los trabajadores de los medios de comunicación tradicionales”, ha explicado Reporteros sin
Fronteras.

Por expresarse en la Red, en el mundo hay detenidas al menos 64 personas. China conserva su liderazgo en esta carrera de la represión, con 50 ciberdisidentes detenidos. Otros ocho están en la cárcel en Vietnam. En Egipto, el joven internauta Kareem Amer fue condenado a cuatro años de cárcel por criticar en su blog al jefe del Estado, y denunciar la forma en que los islamistas tienen dominadas a las universidades del país”.

España experimenta un ligero ascenso en su cuota de respeto a la de libertad de expresión, aupándose al puesto 33. Eritrea sustituye a Corea del Norte como el Estado que más reprime el ejercicio de la libre opinión.

Vía: La Huella Digital

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