Internet es el Infierno de Dante, la fosa séptica del conocimiento y las Sodoma y Gomorra de la veracidad. Un estercolero, vaya, en comparación con la inmaculada esencia de la comunicación ‘tradicional’. Eso, al menos, es lo que opina el socialista Javier Rojo, que no es un militante de alguna zona aislada y perdida de la España profunda; sino, nada más y nada menos que el presidente del Senado español:

“El presidente del Senado, Javier Rojo, ha alertado hoy en la clausura del segundo Congreso Mundial de Agencias de Noticias de la difusión de informaciones no veraces y sin contrastar a través de Internet, que desprestigian a la profesión periodística, “que no lo merece”.

“Ha asegurado que corren “tiempos apasionantes para la información, pero también para la desinformación, la confusión y la manipulación”, ya que, según ha dicho, “el uso generalizado de Internet ha permitido un nuevo y potente canal de información, que no en pocas ocasiones incumple el deber de ofrecer informaciones veraces y contrastadas”.

En este sentido, ha añadido que con ello “pretenden elevar a categoría de noticias rumores muchas veces interesados y maniobras para desprestigiar a personas o empresas en una práctica que consigue desprestigiar a una profesión que no lo merece”.

Las afirmaciones son graves, peligrosas y tendenciosas, y denotan ignorancia o premeditado afán de manipulación. En ningún caso, dignas del máximo representante de una de las principales instituciones de un país democrático del siglo XXI. Ni mucho menos de un miembro destacado de un partido que se hace llamar progresista.

Porque, aún siendo una evidencia que en Internet hay quien miente y quien manipula, y quien se dedica al rumor, no es menos cierto que, en todo caso, ésas son prácticas heredadas de la vida real. ¿O acaso la Red va a ser ahora el chivo expiatorio de siglos y siglos de manipulaciones informativas, injurias, calumnias, rumores y chascarrillos? ¿O de décadas de periodismo amarillo, rosa o palanganero?

El buen y el mal periodismo están presentes en la Red exactamente en la misma medida que en la vida real, y sólo un miope o un reaccionario puede intentar confundir a la opinión pública con un discurso ‘demonizador’ de estas características, con la única intención aparente de adular a su audiencia, en este caso los asistentes al II Congreso Mundial de Agencias de Noticias, ignorante quizá de que buena parte de los escándalos informativos que se han producido en los últimos tiempos, por manipulación, falta de contraste y rigor, han tenido su origen, precisamente, en las redacciones de las agencias de información.

¿Se podría afirmar, entonces, que ‘la difusión de informaciones no veraces y sin contrastar a través de las agencias de comunicación desprestigian a la profesión periodística, que no lo merece’? En absoluto, porque entonces caeríamos en el mismo grado de ignorancia o tendenciosidad que el presidente del Senado español. En el ámbito de las agencias, como en el de la prensa, radio, televisión, blogs, confidenciales, foros… se practica la comunicación en toda su extensión, con sus grandezas y sus miserias, con sus aciertos y sus errores, honesta o indignamente.

¿Cuál es la única diferencia entre Internet y el mundo real? Que en Internet es mucho más fácil publicar, hacer oír tu voz, sin dependencia de los altos costes que la comunicación suele tener en el mundo real. La información en Internet es democrática, mientras que en el mundo real está circunscrita a quienes disponen de altos presupuestos. Ésa es la única diferencia y quien pretenda buscar otras, o peor aún señalar la Red como el gran mal de la comunicación de esta era, no es más, reitero, que un manipulador o un ignorante. No sólo no es el gran mal, sino que hay amplia coincidencia en que se está convirtiendo en la gran redención del periodismo y la comunicación a escala global.

El Senado es una institución que representa a todos los españoles, no a un sector concreto ni a ningún emporio de la comunicación. Un poco más de cuidado con lo que se dice, señor Rojo. O con lo que se piensa. Pero eso es ya cuestión de cada uno. Se milite o no en un partido progresista.

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