Llevo un par de días fatal. Estoy de obras en casa y un descuido me ha dejado sin tomas de corriente durante más de 24 horas. El servidor cayó, pero ni me di cuenta. Además, el trabajo me tiene, afortunadamente, bastante absorto también. Esta mañana he podido solucionar casi todas los problemas técnicos y esta noche voy a arrancarle un par de horas al sueño para escribir sobre algunas cosas que se he man quedado en el tintero 2.0.

La primera tenía que ver con Juan Luis Cebrián y su discurso acerca de los blogs. Pensaba responder largo y tendido, como me gusta hacer estas cosas. Pero, por un lado, he visto que otros compañeros ya lo han hecho brillante y extensamente; y, por el otro, Joan Planas me acaba de proporcionar un ‘manifiesto’ audiovisual que vale por sí solo diez o doce veces más que el discurso del académico de su propia lengua y, desde luego, cien o doscientas veces más que cualquier réplica que y pudiera ofrecer. ‘El gran dictador de Internet‘:

“No os entreguéis a esos hombres, que en realidad os desprecian, os esclavizan, vigilan vuestras descargas y os dicen qué tenéis que escuchar, qué ver y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres del pasado, con cerebros y corazones desactualizados. Vosotros no sois maquinas, no sois ganado, ¡sois Hombres!. Lleváis el amor de internet en vuestros corazones, no la codicia. Sólo los que no comparten codician, los que no comparten y los inhumanos”.

Gracias, Joan.

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