Sarkozy, a por Internet

Sarkozy se va quitando poco a poco los restos de la máscara de ‘tipo guay‘ que aún salpican su rostro y comienza a confirmarse como, posiblemente, el más importante aliado de los sectores de poder y capital más reaccionarios y recalcitrantes del planeta. En una decisión sin precedentes, el presidente francés acaba de bendecir un acuerdo que transforma la Internet de su país en una especie de república digital bananera, en donde los matones de la industria musical y cinematográfica pueden campar a sus anchas, cual gorilas paramilitares, violando los derechos a la intimidad y a la protección de datos de los usuarios, esos seres despreciables y subversivos a los que hay que explotar sin miramientos, para proteger los intereses de un sector económico en vías de extinción.

Así, visto que las penas que conllevan cárcel o multa han fracasado de forma estrepitosa, el que en su momento se presentó a los votantes como un gran ‘amigo’ de la blogosfera y de la Red, se ha sacado de la manga una ley que permitirá a la industria y los proveedores de servicio cortar el acceso a la Red a aquellos ciudadanos que hayan osado bajarse música o películas, todo ello, por supuesto, “para defender a los artistas”. Claro, que por el camino se olvida de unas cuantas verdades y viola unos cuantos derechos básicos y preceptos legales:

– No son los usuarios los que actúan en contra de los artistas, sino justamente los que los apoyan y sostienen.

– Son la industria y las gestoras de derechos las que los explotan vilmente, obteniendo unos réditos desmesurados a costa de sus obras al tiempo que sólo les abonan un mísero porcentaje de las ganancias.

– Compartir es bueno, al menos para los usuarios y los artistas.

– Para perseguir a los usuarios, amenazarlos con avisos y cortales el servicio, es inevitable tener que acceder a sus datos personales, algo que atenta contra la libertad individual y que está prohibido en la mayoría de los países democráticos.

– El acceso a Internet es un derecho universal que no puede ser violado en beneficio de intereses particulares.

– Cualquier acuerdo sobre la Red en el que no participen los usuarios no sólo está condenado al fracaso, sino que demuestra a las claras a quiénes sirven en realidad según qué políticos y según qué gobiernos.

La industria, gestoras y lobbies de la cultura en general no han tardado en aplaudir una medida que consideran la punta de lanza de su ofensiva contra la libertad en Internet. Los colectivos en defensa de los derechos ciudadanos ya han puesto el grito en el cielo ante un acuerdo que, al instaurar una “especie de policía en Internet con competencias parecidas a las de un juez, es incompatible con las garantías constitucionales”.

Con esta frase pronunciada en la presentación del acuerdo, creo que queda todo dicho:

“Esta vez no hablamos de sancionar a los piratas que hacen su agosto en Internet sino de vuestros hijos”.

Se puede decir más alto, pero no más claro. La batalla está servida, otra vez, y, cuidado, porque por España tampoco estamos para lanzar cohetes. Con todo, mucho me temo que Sarkozy acaba de levantar el primer puñado de tierra de su fosa política.

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