En Menéame anunciaban ayer que, en breve, pasarían a ser públicos los usuarios que emitan votos negativos, advirtiendo de que también se harían visibles las identidades de aquellos que hayan emitido votos negativos en el pasado. Y hay que ver cómo les ha sentado a algunos, supongo que con la conciencia no demasiado tranquila.

Yo, lo que nunca he entendido es por qué esos votos no fueron públicos desde que se puso en marcha esa opción (en realidad, lo que nunca he entendido es por qué se puso en marcha, pues en mí opinión no votar ya es suficientemente negativo). ¿O es que sólo deben dar la cara los buenrollistas? ¿A qué ese incomprensible y perverso desequilibrio en la conversación?. A la vista de los nervios que ha provocado la medida (que acabo de comprobar que ya está en funcionamiento), diríase que en Menéame, también, cualquier tiempo pasado fue mejor… al menos para los cobardes. Los demás, supongo, estamos de enhorabuena.

Me parece un gesto necesario y valiente por parte del equipo de desarrollo, que si bien arriesga en morbo y se expone a una posible bajada en la actividad de los usuarios (aunque no necesariamente y, en todo caso, transitoria), supone una decidida apuesta por la transparencia y el ‘fair play’. Y eso, en esta web 2.0 de la que tanto hablamos, es uno de los valores que cotizan al alza.

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