Aunque, en cierto modo, es para echarse a llorar, me he reído de lo lindo con el proyecto de reforma intelectual que se andan planteando en el Reino Unido, o al menos tal y como viene planteado en un artículo de BBC News. El punto de partida es, desde luego, interesante: “Hay que adaptar la ley a los tiempos que corren” (Lord Triesman, ministro de la Propiedad Intelectual); y la propuesta, en principio también: despenalizar la copia privada de CD o DVD a ordenador personal. Pero ojo a la letra nada pequeña del ‘contrato’:

  • La copia sólo será legal cuando sea para uso personal.
  • Las copias múltiples serán ilegales.
  • Compartir esas copias en Internet será ilegal.
  • Y lo mejor de todo: ¡¡será ilegal vender o regalar el CD o DVD original una vez se haya hecho la copia!!

Yo es que me parto. No sólo por lo surrealista de la ‘adaptación’ a los tiempos que corren, más propia del típico humor negro inglés que de un texto legal, ni tampoco por el empecinamiento en criminalizar a la ciudadanía por una actividad que ellos mismos entienden es masiva y que hay que comenzar a aceptar. Mi mayor carcajada proviene del hecho de que aún no se han enterado de que es imposible ponerle puertas al campo. Es algo que sencillamente no pueden controlar. ¿Cómo sabrán si la copia que hago es para uso personal o si la estoy grabando en el PC de mi primo? ¿Cómo sabrán si hago copias múltiples? ¿A vueltas con el DRM? ¿Cómo van a controlar el trasvase de archivos en la Red? Y, sobre todo, ¿cómo sabrán si he vendido o regalado mi CD? Sí, sé que habría fórmulas, pero eso ya me pone los pelos de punta, porque eso se acercaría mucho al espionaje directo a la ciudadanía. ¿1984?

En España, casi que también las vemos venir. Han tenido tanta habilidad para centrar el debate en el canon que, al final, ya verán, nos harán ver como bueno que, con tal de eliminarlo, se supriman los derechos de los que hoy gozamos: copia privada y la interpretación de compartir archivos en Internet como tal, y privacidad de nuestros datos en la Red. De hecho, ya nos han colado alguna vulneración importante tras el ‘velo’ del canon. Y todos tan contentos.

En países civilizados ha bastado con hacer cumplir la Ley. Aquí se intenta cambiarla o ignorarla.

Antonio ha decidido dejar de hablar del canon. Y no se lo puedo reprochar.

Gracias, memori@.

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