La noticia tiene muchos titulares, desde el frío y estadístico ‘Las descargas de música aumentaron un 50% en España durante 2007’ o ‘Los españoles se descargaron 1.200 canciones el pasado año’ a otros un poco más cachondos (‘La SGAE asegura que eliminar el canon “es jurídicamente imposible’), pasando por la vertiente política (‘Pedro Farré tilda de “electoralista” la promesa de Rajoy de eliminar el canon’) o directamente apocalíptica (‘El director de Relaciones Corporativas de la SGAE quiere para España el ‘cerrojazo digital’ de Sarkozy’). Todas son válidas, pero me he quedado con la que me parece de mayor interés: ‘España es el país de Europa en el que más música se descarga de Internet’.

Y lo hago porque, lejos de la interpretación negativa que hace la SGAE de los datos, a mí particularmente me parece tremendamente positivo que tanta gente (un 58% de los españoles frente a una media del 37%, según las cuentas de la sociedad) se muestren tan interesados en disfrutar y difundir la creación, amparados en una legislación que, comparada con la de muchos países de nuestro entorno, se revela tremendamente progresista al no criminalizar el libre acceso a la cultura, siempre y cuando no haya ánimo de lucro.

Así que donde la SGAE ve un problema, la mayoría de los usuarios españoles y yo vemos una virtud. Ellos mismos nos ponen el argumento en bandeja: ¿se puede legislar o actuar contra un 58% de los españoles por los intereses de una minoría? Parece que el sentido democrático y el común dictan que no. Y cuando digo minoría no me refiero a los músicos y creadores, que también se benefician del movimiento y difusión de sus obras, sino de aquellos intermediarios que intentan preservar su caduco modelo de mercado a toda costa.

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